Capítulo 1911
Los ojos de Hugo briron.
—?Lo dices en serio, Jaime?
Jaime asintió.
—Por supuesto. Me gustaría ver hasta qué punto los supuestos maestros de dedión
como tú han cultivado su energía mental.
—Muy bien. Te tomo pbra…
Al final de su frase, Hugo recordó a Fénix y cerró los ojos. Después, sacó guijarros negros de
su bolsillo y los esparció por el suelo.
—Está haciendo trampa, Jaime. Está usando los guijarros del suelo para designar una zona y
así poder ampliar su rango de dedión —le informó Forero a Jaime.
Hugo sólo necesitaba meter mano en los guijarros que dejaba caer y así percibir su entorno a
través de ellos.
Era un método astuto, peroo información se transmitía a través de los guijarros, no
siempre era fiable.
Jaime soltó una risita indiferente.
—Que haga trampas. Veremos de lo que es capaz…
Confiaba plenamente en su energía mental. Además, suprensión de Ley Celestial era
escasa.
??Mi objetivo se lograría si pudiera profundizar mi conocimiento de Ley Celestial a través de una
confrontación con Hugo!?.
Breves instantes después, Hugo cerró los ojos, y ondas de inmensa energía mentalenzaron a
extenderse en todas diriones.
A medida que su energía mental se derramaba, los guijarros negros del sueloenzaron a brir.
Los guijarros luminiscentes del suelo eran un buen indicador de dónde había llegado percepción de
Hugo.
En un instante, Jaime se vio envuelto por aque tremenda energía mental y sintióo si hubiera
entrado en un espacio desconocido.
Era nco dondequiera que mirara, sin un solo objeto a vista.
Ni siquiera el cielo y tierra se distinguían de vasta extensión nca, lo que hizo que Jaime se
sintierao si flotara en el aire.
La mayoría de gente se sentiría aterrorizada y angustiada en un entorno así.
Sin embargo, Jaime mantuvo calma. Esperó en silencio el siguiente movimiento de Hugo.
Pronto, ncura circundanteenzó a disiparse. La tierra apareció bajo los pies de Jaime.
Fs de casas se materializaron a su alrededor. Incluso había vastas tierras debranza ens que
trabajaban muchas personas.
—?Jaime!
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—?Cuándo has vuelto, chiquillo?
—?Cuánto has crecido!
Los trabajadores de granja saludaron a Jaime uno tras otro.
Aunque le resultaban muy familiares, Jaime no recordaba dónde los había visto, para su asombro.
—Los ancianos te están hando, Jaime. ?Por qué no respondes?
En ese momento, una voz familiar llegó a oídos de Jaime.
Se dio vuelta y encontró a su madre, Elena, que aún tenía cabeza llena de pelo negro. Con
herramientas ens manos, se disponía a trabajar en el campo.
—Mamá, ?qué estás...?
Jaime estaba a punto de decirle algo a Elena cuando una punzada de dolor le atravesó
mente.
Una vaga oleada de energía mental extra?a había prado en su subconsciente yenzó a
sondear sus pensamientos más íntimos.
Jaime curvó losbios.
?Parece que Hugo no es del todo inútil, ya que es lo bastante hábilo para enviar su energía
mental a mi cabeza sin que me dé cuenta?.
—?Ya has terminado de jugar?
Mientras haba, disipó ilusión con un movimiento de mano. El flujo de energía mental a
su mente también fue cortado por él al instante.
Hugo retrocedió un paso con fuerza. Tenía frente peda de sudor frío y jadeaba con fuerza.
Jaime, por su parte, miró con calma a Hugo.
—?Cómo te atreves a pretender ser un erudito maestro en Ley Celestial sólo por conocer ese
peque?o truco?
Sonriendo, emitió un haz de luz desde sus ojos. Una oleada de energía mental mucho más
dominante pró en mente de Hugo en un instante.
Hugo se congeló y su mirada se desenfocó.
Pronto, una expresión de terror apareció en su rostro. Le temba todo el cuerpo y empezó a
agitar los brazos sin parar.