Capítulo 1891
in levantó mano, pero no se atrevió a bajar palma. Después de todo, no podía matar a
Kenzo a golpes.
—Empiezo a sentirme un poco avergonzado porque ustedes dos discuten sobre si soltarme —
Jaime sonrió—. Tomaré este asunto en mis manos para evitar un conflicto entre ustedes.
Con eso, luces doradas envolvieron el cuerpo de Jaime, y el aura aterradora que emitía llenó el
aire sobre residencia Zepeda.
Al sentir formidable aura de Jaime, in y Kenzo abrieron los ojos con total asombro.
?ng!
De repente,s ocho cadenas de alma que sujetaban a Jaime se hicieron a?icos y cayeron al
suelo.
in y Kenzo se quedaron atónitos al ver aquello.
Las Cadenas Vincdoras de Almas eran reliquia de familia Zepeda y un objeto mágico de
alto grado. Sin embargo, Jaime había destruido sin esfuerzo.
Jaime se quitó el polvo del cuerpo y le dijo a in con indiferencia:
—Se?or Zepeda, siento haber roto su reliquia familiar.
in permaneció en silencio porque no tenía pbras, mientras Kenzo miraba temeroso a Jaime
como si estuviera viendo a un demonio.
Su arrogancia de antes se había disipado porpleto en ese instante.
—Hoy te perdonaré en nombre de tu padre. Si te atreves a repetir este error, sugiero que familia
Zepeda se prepare para asistir a tu funeral —le dijo Jaime a Kenzo.
Luego, dio media vuelta y se marchó.
in recobró el sentido cuando Jaime llegó a puerta. Se apresuró a perseguirlo.
—Se?or Casas, espere. Espere, por favor —gritó in.
Jaime giró sobre sus talones para mirar a in.
—?Quiere que lo indemnice por reliquia familiar, se?or Zepeda?
—No, no, no es eso. Mi hijo tuvo culpa en primer lugar, así que no me atrevería a pedirle una
indemnización. Solo deseo invitarlo a mi casa para que mi hijo pueda pedirle disculpas. Además, he
escuchado har muy bien de usted, se?or Casas, así que deseo char con usted.
in le pidió a Jaime que se quedara porque quería tener una cha con Jaime.
—De acuerdo —aceptó Jaime sin dudarlo.
in condujo a Jaime a su habitación y luego ordenó a Kenzo:
—?B*stardo, ven aquí y sírvele al se?or Casas una taza de café!
Kenzo apartó su porte altivo y llenó con respeto una taza de café para Jaime.
A juzgar por facilidad con que Jaime había roto en pedazoss Cadenas Vincdoras de
Almas, Kenzo supuso que no era rival para Jaime, ya que diferencia entre sus habilidades era
enorme, más allá de su imaginación.
in levantó su taza de café y dijo con cortesía:
—Se?or Casas, mi negligencia al educar a mi hijo ha causado una ofensa. Deseo pedirle
disculpas en su nombre. Espero que tenga piedad y perdone a mi hijo.
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—Está bien, se?or Zepeda. Es sólo un peque?o malentendido —respondió Jaime con una leve
sonrisa.
in se sintió más tranquilo después de escuchar aquello. De lo contrario, si Jaime seguía
adnte con aquel asunto y perjudicaba a Kenzo, vida de éste correría peligro.
—Se?or Casas, es un honor para Ciudad del Norte recibirlo. Ordenaré de inmediato a mis
subordinados que le preparen alojamiento. Puede elegir cualquier lugar de Ciudad del Norte en
el que desee alojarse. Además, siéntase libre de hacer aquí lo que quiera. También puede
quedarse todo el tiempo que desee. Soy capaz de proporcionarte grandes lujos en esta ciudad
—in empezó amerles botas a Jaime.
—Es usted muy amable, se?or Zepeda. Como le he dicho, me marcharé muy pronto, ya que
sólo estoy aquí con mi amigo en una breve escapada.
Jaime volvió a recalcar que sólo estaba allí unos días de vacaciones.
Pudo percibir que in se mostraba cauteloso ante su repentina llegada a Ciudad del Norte, al
parecer temeroso de que pudiera estar tramando algo.