Capítulo 1837
Jaime estaba desconcertado por su incapacidad para usar su energía espiritual. Sólo podía apretar los
dientes y defenderse des oleadas de energía de espada con su cuerpo físico.
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La Espada Matadragones, por otrodo, absorbía fervientemente energía de espada en el pr de
luz para proteger a su amo.
Vibraba con vigor, y el resndor verde que antes envolvía espada empezó a cambiar.
Aun así, parecían estar en un charco sin fondo de energía de espada.
Empezaron a aparecer heridas en el cuerpo de Jaime al no poder desviars ondas de energía de
espada.
Justo entonces, Espada Matadragones emitió un fuerte zumbidoo si estuviera a punto de
explotar.
Jaime no prestó atención as punzantes heridas de su cuerpo y apretó con más fuerza espada.
Sintió una agitación de energía espiritual en el interior de Espada Matadragones.
Un destello cegador después, sofocante energía de espada y el pr de luz desaparecieron de
golpe.
El cuerpo de Jaime se precipitó desde el aire.
Intentó utilizar su energía espiritual para ralentizar caída, pero parecía estar seda.
Jaime se preparó para una m caída. Justo antes de que su cuerpo tocara el suelo, Espada
Matadragones adquirió mente propia. Se soltó de su agarre y se colocó bajo sus pies.
Se tambaleó un par de veces, pero al final recuperó el equilibrio.
La Espada Matadragones descendió con lentitud hasta el suelo, llevando consigo a Jaime. Los ojos de
Jaime se iluminaron de alegría. A este paso, pronto podría vr sobre su espada. La tumba de
espadas estaba resultando ser un gran lugar para reforzar su Espada Matadragones.
Jaime aterrizó con suavidad en el suelo. En lugar de revisar sus heridas, abrazó agradecido su
Espada Matadragones mientras le ntaba besos. Empezaba a darse cuenta de que espada era
mucho más impresionante de lo que había imaginado.
??Cómo de invencible sería esta Espada Matadragones una vez que absorbiera el espíritu de
espada demoníaca??.
Jaime miró a su alrededor y se dio cuenta de ques tres espadas del suelo habían desaparecido.
Esperó a su alrededor en lugar de marcharse.
??No debería aparecer otro anciano ahora que matriz arcana está rota??.
Fiel a sus expectativas, un rayo de luz destelló ante él, revndo a un anciano de cabello nco que
empu?aba una espada.
La espada era verde desde empu?adura hasta punta y emanaba un tenue resndor.
El anciano graznó:
—Eres primera persona que se presenta ante mí en cientos de a?os, y quizá seas el destinado a
cumplir nuestro deseo secr.
Después de har, su espada verde brilló con intensidad. Una chispa de luz del tama?o de una
luciérnaga surgió de espada y voló hacia Espada Matadragones de Jaime. Fue absorbida al
toque.
El anciano continuó:
—La reaparición de esa antigua espada espiritual debe tener sus raíces en el destino. Supongo que es
nuestra forma de expiar nuestros pecados…
Se interrumpió y sonrió antes de desvanecerse.
Jaime se quedó perplejo. ?Quién era aquel anciano? ?Por qué necesitaba expiar sus pecados?
Pero no tenía tiempo para pensar en esas preguntas.
?Si no regreso pronto, Forero se irá sin mí. Y si les dice a Isabel y as chicas que morí en tumba
de espadas, ?quién sabe qué locuras se les ocurrirán!?.
Aquel pensamiento obligó a Jaime a apresurarse.
La energía des espadas a su alrededor no hizo más que intensificarse. Jaime activó su Cuerpo de
Golem. En circunstancias normales, se habría desmoronado entres incesantes oleadas de energía
des espadas.
Por suerte, su Espada Matadragones absorbía una y otra vez excesiva energía de espada,
permitiéndole avanzar, aunque a un ritmo dolorosamente lento. Sin Espada Matadragones, se
habría quedado vado en el suelo.
Tras caminar un rato, Jaime se encontró con una espada incrustada en una enorme roca.
Observó a su alrededor antes de acercarse con caut a espada.
La experiencia le decía que se materializaría una maria espada, y que sería más fuerte de
todass que había encontrado hasta el momento.