Capítulo 1822
Pronto, un hombre alto y corpulento apareció frente a Alex. El hombre, Omar, estaba cubierto
porpleto de pelorgoo un salvaje.
La mirada de Andrés se puso rígida cuando vio a Omar. Era evidente que lo conocía.
Andrés sabía a ciencia cierta que Omar era un valiente guerrero entre los Hombres oso. De ahí
que le sorprendiera que éste se sometiera a Alex.
—Se?or Alex, ?qué puedo hacer por usted? —preguntó Omar con una rodi en el suelo.
—Alguien entró. Consigue algunos hombres y bloquea entrada. No dejes que nadie atraviese
la última formación de defensa de monta?a —ordenó Alex.
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—Entendido —respondió Omar.
Con eso, reunió a algunos hombres y se fue a cumplir orden. Alex miró a Andrés y le dijo:
—Andrés, pá?anos tú también. La seguridad de tu mujer y tus hijos depende de que me
seas leal.
Impotente, Andrés sólo pudo seguir a Omar.
En ese momento, Joel ya había guiado a Jaime y a los demás hasta entrada des antiguas
ruinas. Los recibió vista de una cueva profunda y oscura que se extendía hacia abajo.
Si no fuera por avncha, localizar entrada seríao encontrar una aguja en un pajar.
—Ya que hemos encontrado entrada, por fin podemos entrar entó Gilberto.
Fue el primero en acercarse a entrada.
Sin embargo, un destello de luz brinte apareció cuando se acercó, y enorme fuerza de energía
de rebote lonzó hacia atrás.
Un instante después, vieron algo parecido a una cubierta de cristal, que briba con fuerza mientras
hileras de runas parpadeaban sin cesar.
—?Maldita sea! ?Por qué hay una matriz arcana? —Gilberto maldijo.
No esperaba que entrada estuviera custodiada por una matriz arcana.
Además, esta matriz arcana era mucho más fuerte, tanto que consiguió llevar a Gilberto vndo al
instante.
—Parece que sí son cautelosos, ya que incluso colocaron una matriz arcana en entrada entó
Jaime mientras entrecerraba los ojos.
Justo cuando Jaime estaba a punto de desmantr matriz, más de una docena de personas
salieron caminando de entrada. El líder del grupo tenía una figura musculosa y el cuerpo cubierto de
pelorgo.
El hombre peludo no era otro que Omar, ?un marqués des artes marciales! Jaime se sintió muy
aliviado cuando vio a gente salir des antiguas ruinas.
Mientras siguieran dentro des antiguas ruinas, no podrían escapar. Sin embargo, Andrés bajó
cabeza con torpeza cuando vio a Jaime y a los demás.
Perplejo, Jaime abrió los ojos con incredulidad al ver a Andrés.
Jaime se adntó unos pasos y preguntó a Andrés:
—Andrés, ?qué haces aquí? ?Dónde está Ana?
Aunque Andrés estaba justo dnte de él, seguían separados por matriz arcana.
Andrés agachó cabeza y no dijo nada, pues no sabía cómo explicarse ante Jaime.
Sin embargo, expresión de Andrés reveló al instante a Jaime lo que estaba ocurriendo. Lleno
de ira, Jaime preguntó:
—Andrés, traicionaste a Ana, ?verdad? ?Han capturado a Ana? ?Está dentro des antiguas
ruinas?
—No. Yo no... Se llevaron a mi mujer y a mis hijos. Yo... No tuve otra opción. De verdad que no
tuve otra opción. —Andrés sacudió cabeza con agonía y rugió mientras intentaba explicarse
ante Jaime a través de matriz.
Sin embargo, Jaime se negó a escuchar nada de lo que Andrés tenía que decir.
Lamentaba haber dejado a Ana para que descansara y que Andrés protegiera.
—?Si algo le pasa a Ana, todos ustedes estarán muertos!
Jaime entrecerró los ojos, emitiendo un aura asesina que pró en el conjunto arcano,
envolviendo a Andrés y al grupo.
Al sentir formidable aura, tanto Andréso Omar se sintieron confundidos y retrocedieron
unos pasos.
—?Cómo se atreven a invadir esta zona? Váyanse ahora y se salvarán. De lo contrario, ?el único
resultado será muerte! —gritó Omar.
La Formación de Defensa de Monta?a emanó ondas de presión aterradora en ese momento.