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Cap铆tulo 1819

    Capítulo 1819


    Gilberto asintió y saltó en el aire.


    En ese momento, Joel y Daniel estaban a punto de desmoronarse y se aferraban a sus vidas.


    Justo entonces, Gilberto apareció,nzó unos cuantos pu?etazos casuales y mató a todos los


    hombres de negro sin más.


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    Daniel estaba muy agradecido a Gilberto después de ver cómo éste mataba a todos los hombres de


    negro sin sudar.


    —?Gracias! ?Gracias por ayudarnos! —Pronunció Daniel agradecido.


    Sin embargo, Joel permaneció cado y parecía avergonzado. Era evidente que estaba demasiado


    avergonzado para har.


    —Fue una orden del se?or Casas. Si no, no los habría ayudado. —Con eso, Gilberto dio media vuelta


    y caminó hacia Jaime.


    Desde el principio, Gilberto había estado descontento con el método de Joel para hacers cosas.


    Daniel entonces llevó a Joel con él hacia Jaime. Como ambos estaban heridos, no podrían llegar lejos


    si no seguían a Jaime y suspa?eros.


    —Gracias por su ayuda, se?or Casas. Nosotros... Nosotros... —Daniel quería expresar su gratitud


    hacia Jaime, pero no sabía qué más decir.


    Después de todo, todo el mundo era consciente de forma en que Secta mígera trataba a Jaime


    y al resto.


    Mientras tanto, Joel seguía agachando cabeza sin decir pbra, avergonzado.


    —Tengo una pregunta para ti. ?A Secta mígera le gusta construir altares hechos de cristales? —


    preguntó Jaime a Daniel.


    Daniel parecía confuso. Aunque sabía algunas cosas sobre Secta mígera, su conocimiento era


    limitado.


    ?Después de todo, Secta mígera es reservada. Yo no sabría nada que no me permitieran saber?.


    Joel, por otra parte, que había estado manteniendo cabeza baja todo este tiempo, de repente


    levantó cabeza con incredulidad cuando escuchó har de altares hechos de cristales.


    Sonó horrorizado cuando dijo:


    —?Altares hechos de cristales? ?Es posible que estén intentando invocar demonios?


    —?Invocar demonios? ?Qué está pasando? Sé más específico, ?quieres? —preguntó Jaime.


    Joel respiró hondo y respondió:


    —Hay una leyenda en Secta mígera. Quien construyera un altar hecho de cristales podría


    invocar a los demonios del subsuelo. La persona también necesitaría un cetro con poder espiritual.


    Tan prontoo una persona ha convocado a los demonios, los demonios entonces darían al


    invocador sus poderes. En otras pbras, el invocador se convertiría en un nuevo demonio y


    gobernaría el infierno. Para entonces, el mundo entero estará tal vez sumido en confusión.


    Mientras Joel se explicaba, su cuerpo temba con violenciao si estuviera hando de algo


    horripnte.


    —?Invocar demonios? ?Como si eso fuera real! Apuesto a que sólo están usando una matriz arcana


    para absorber los espíritus bajo tierra. Supongo que ese altar es una matriz arcana, ?y el cetro es un


    interruptor para activar matriz arcana! ?Los demonios no existen! Todo lo que están a punto de


    invocar no son más que espíritus y energía negativa del subsuelo —dijo Forero con desdén.


    —?Los demonios existen! ?Ustedes van a sufrirs consecuencias si no lo creen! —dijo Joel, creyendo


    con firmeza en posibilidad de que los altares pudieran convocar demonios.


    —Ya basta. Averiguaremos si es cierto después deprobarlo. Como sabemos que ya han


    construido un altar, podrás seguirles pista, ?verdad? —preguntó Jaime a Joel.


    Joel asintió y empezó a cantar. De pronto, campana de bronce que llevaba en mano empezó a


    temr por sí s.


    La campana de bronce se agitaba cada vez que caminaban una cierta distancia. Joel elegía


    dirión de marcha en función de frecuencia des sacudidas de campani de bronce.


    Pronto estaban a punto de llegar a cima de monta?a.


    Mientras tanto, ens antiguas ruinas, Alex tenía una expresión eufórica mientras miraba el alto altar.


    En ese momento, sostenía un cetro con incrustaciones de piedras preciosas en una mano y un cristal


    en otra.


    Todo lo que quedaba por hacer parapletar constrión del altar era colocar el cristal de su


    mano sobre el altar.
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