Capítulo 1781
Mientras el grupo de personas se dirigía hacias antiguas ruinas de Secta Ira del Cielo, Jaime
no dejaba de pensar en lo que Jesica había dicho.
Decidió entrar de nuevo en mazmorra de Alianza de Guerreros para confirmar si Josefina no
era más que una proyión, tal yo Jesica había hecho creer.
Una vez que llegaron as antiguas ruinas de Secta Ira del Cielo, se apresuraron a llegar al
lugar previsto, ya que conocían el camino.
No tardaron mucho en encontrar entrada.
Ni Jaime ni Forero se atrevieron a actuar con imprudencia mientras miraban fijamentes
gigantescas puertas.
Jaime se volvió para mirar a Gilberto, pero éste agitó mano con timidez.
—Se?or Casas, no soy lo bastante poderoso para abrir estas puertas.
Al final, Jaime sólo pudo invocar al demonio de sangre para abrirs puertas.
?Pum!
El demonio de sangre no tenía mente propia. Sin vacr, caminó hacia adnte y descargó un
feroz pu?etazo sobres puertas de Secta Ira del Cielo.
El pu?etazo fue tan potente que hizo que todo el espacio que rodeabas antiguas ruinas
vibrara y se contorsionara.
Jaime se quedó atónito. No entendía por qué el espacio vibró cuando el demonio de sangre sólo había
dado un pu?etazo a puerta.
—?Sinvergüenza! ?Cómo te atreves a irrumpir en Secta Ira del Cielo? ?Tienes ganas de morir? —
Una débil voz sonó desde el interior des antiguas ruinas de Secta Ira del Cielo.
Junto con voz llegaron corrientes de intención asesina. El aura era aterradora sin igual.
Los rostros de Jaime y suspa?eros palidecieron al sentir intención asesina. En respuesta, se
escondieron de inmediato detrás del demonio de sangre para protegerse.
Gilberto hizo lo mismo, y usaron el cuerpo del demonio de sangreo escudo.
?Ding! ?Ding! ?Ding! ?Ding!
Las ráfagas de intención asesina golpearon el cuerpo del demonio de sangre, pero no dejaron ni una
s marca en él.
Justo después, el demonio de sangre envió otro pu?etazo, derribandos puertas.
Tras el derrumbe des puertas de Secta Ira del Cielo, una figura surgió de nada y flotó en medio
del aire. Era un anciano de aspecto juvenil que vestía de nco.
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Al verlo, Forero se apresuró a arrodirse en el suelo en se?al de respeto.
—Soy Forero, su discípulo. He venido a presentar mis respetos.
Sin embargo, el anciano ignoró a Forero y dirigió su mirada al demonio de sangre.
—No puedo creer que el cuerpo de este demonio no se depusiera después de miles de a?os y
en su lugar fuera transformado en una maria zombi por ustedes, jóvenes.
Jaime se apresuró a decir en voz alta:
—Se?or, no pretendíamos ofenderlo. Es sólo que los hechizos de encantamiento de Secta Ira del
Cielo son imbatibles. Sería una lástima que se perdieran, así nada más. De ahí que hayamos venido
aquí con esperanza de dar a conocers maravis de los hechizos de encantamiento de Secta
Ira del Cielo para que todos en el reino celestial lleguen a dominarlos...
Jaime hgó al anciano e hizo que éste se sintiera muy orgulloso de sí mismo.
—Sí que sabes har con dulzura. Sin embargo, no solemos impartir los hechizos de encantamiento
de Secta Ira del Cielo a los forasteros. No eres un discípulo de nuestro n. ?Cómo puedes difundir
la práctica de nuestros hechizos de encantamiento? —preguntó el anciano a Jaime.
Por un momento, Jaime no supo qué responder. Entonces se?aló a Forero y replicó:
—El se?or Forero es de su n. Puede ense?arle los hechizos de encantamiento.
Forero se emocionó al escuchar eso. Estaba tan agradecido a Jaime que quiso arrodirse y
besarle los pies.
??No puedo creer que Jaime me haya propuesto heredar los hechizos de encantamiento!?.
Forero estaba temndo de alegría.
—Hmph. Eres un maestro de encantos, y sin embargo piensas constantemente en mujeres.
?Cómo puedes impartir práctica de nuestros hechizos de encantamiento? —El anciano
resopló.
Al escuchar eso, Jaime no pudo evitar soltar una carcajada, mientras que cara de Forero
cayó abatida.
El anciano miró entonces a Jaime y le dijo:
—?Te gustaría convertirte en mi discípulo ahora mismo y ser miembro de Secta Ira del Cielo?
Atónito, Jaime se encontró entre espada y pared.
?Obviamente, este anciano ya está muerto, y su alma espiritual es lo único que queda de él.
?Cómo puedo convertirme en discípulo de un alma espiritual??.
El anciano se enfadó al ver vión de Jaime.
—Por favor, vete si no estás dispuesto a convertirte en mi discípulo. Tampoco te culparé por
destruirs puertas de nuestra secta.
—Se?or, me encantaría convertirme en su discípulo —dijo Jaime, marchándose sin más
remedio.