Capítulo 1769
El demonio de sangre estaba a punto de dar un paso adnte para asestar el golpe final a
Julen, pero Jaime lo detuvo.
—No lo mates.
Jaime pretendía que Julen lo condujera al cbozo para rescatar a Josefina.
El demonio de sangre se detuvo en seco antes de retroceder. Llevando consigo el cetro, Jaime
llegó ante Julen y le dijo con frialdad:
—Las negociaciones quedan descartadas. Llévame as mazmorras.
Julen miró al demonio de sangre y luego al cetro en mano de Jaime antes de respirar hondo.
—Aunque entres en mazmorra, no podrás sacar a tu novia de allí.
—Basta ya de tonterías. Sólo tienes que hacerme entrar, y si tengo éxito o no en mi empe?o es
asunto mío.
Jaime tiró de Julen para ponerlo en pie. Cojo y manso, Julen siguió a Jaime hacia puerta
trasera de Alianza de Guerreros.
Al acercarse a falsa monta?a, Jaime ordenó:
—Abre el cbozo.
Julen no se atrevió a obedecer porque era consciente des consecuencias de traicionar a Tacio.
—Aunque abra mazmorra, Jaime, no podrás rescatar a tu novia porque está encerrada en una celda
hecha a medida. Es imposible que lo consigas —dijo con una mueca.
Jaime miró a Julen y, de repente, su sentido espiritual invadió el subconsciente de este último.
Habiendo sufrido heridas considerables, Julen no estaba en condiciones de soportar el imcable
tormento al que le sometía el sentido espiritual de Jaime.
La intensa agonía le hacía sentiro si se le abriera cabeza.
—Abre mazmorra y no tendrás que sufrir más —le dijo Jaime a Julen.
Sin otra opción, Julen se vio obligado a aceptar. Caminó hacia monta?a falsa y usó magia para
move, revndo poco a poco entrada a mazmorra.
Eufórico al ver que mazmorra se abría, Jaime estaba a punto de entrar corriendo. Sin embargo,
pensándolo mejor, desconfió des trampas del interior. Así que hizo que Julen caminara dnte de
él.
La pareja caminó hasta llegar a celda de Josefina. Incapaz de contener sus emociones, Jaime cargó
hacia celda.
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Agarrandos puertas de hierro de celda, gritó el nombre de Josefina.
En ese momento, Josefina estaba sentada en cama. La celda estaba bien amueda y equipada
cons necesidades diarias.
Josefina se alegró al escuchar voz de Jaime. Al girar cabeza y ver a Jaime, no pudo evitar
echarse a llorar.
—?Jaime! ?Jaime!
Corrió hacia puerta y se agarró as manos de Jaime.
—?Cómo entraste aquí? ?Te capturaron a ti también?
—No. Estoy aquí para rescatarte. Te voy a sacar de aquí.
Jaime acarició con suavidads mejis de Josefina.
Laplexión de mujer parecía estar bien, pero sus ánimos estaban bajos debido a su prolongado
cautiverio en celda.
—?Rápido, abre puerta de celda de una vez! —ordenó Jaime a Julen con impaciencia.
—No puedo hacer eso —dijo a Jaime.
—Sí, ro. Puedes, y lo harás. Te mataré a palos si no lo haces.
Lívido, Jaime empezó a agredir a Julen, que estaba porpleto indefenso ante sus golpes.
Como tal, sólo podía acobardarse y soportar los pu?etazos y patadas que le llovían.
A pesar de estar cubierto de moretes, Julen seguía negando con cabeza.
—Te juro que no puedo. No tengo autoridad para abrir puerta de celda.
—Entonces dime. ?Quién tiene autoridad para hacerlo? —exigió Jaime mientras tiraba de Julen
por el cuello.
—Saulo puede. Sabe cómo abrir puerta de celda.
Julennzó una mirada temerosa a Jaime, que parecía trastornado, y decidió vender a Saulo.
—?Dónde está? Que venga aquí ahora mismo —gritó Jaime, exigiendo que Saulo emergiera.
Sin embargo, en ese momento, Saulo ni siquiera estaba en Alianza de Guerreros, sino en una
habitación secreta hecha a medida para el cultivo exclusivo de Alianza de Guerreros.