Capítulo 1726
—?Bien hecho! —La multitud gritó por instinto mientras audían a Jaime.
Mientras tanto, Kazuo mostraba una fea expresión en su rostro, pero su mirada no estaba
dirigida a Jaime. En cambio, estaba fija en Evangelina.
??Ningún mortal ordinario podría haber reconocido a Esiotrotus!?.
Con el ce?o fruncido, Junio se levantó del suelo. Una katana, del color de sangre, surgió en
su mano cons almas de los malditos rodeando hoja. Era evidente que muchos habían
caído bajo el arma de Junio.
El resndor carmesí parpadeó y todo el cuerpo de Junio se ti?ó de rojo,o si lo hubieran
ba?ado en sangre.
Los suspiros des almas condenadas emanaban de Junio con un aura de carnicería tras una
bata.
La Espada Matadragones en mano de Jaime briba y zumbaba sin cesaro un
depredador sediento de sangre con mira puesta en su presa.
Los espíritus iracundos, al sentir el aura de Espada Matadragones, se agitaron inquietos
como si trataran de alejarse de él.
Junio frunció el ce?o.
?Mi propia arma se acobarda ante el inicio de lucha?.
—Enciende tu esencia de sangre para despertar el espíritu del samurái que llevas dentro —retumbó
Kazuo, con autoridad de tierra primordial.
Ante aques pbras, Junio se mordió lengua sin vacr y escupió una bocanada de sangre sobre
la katana.
La hoja carmesí parecía haberse excitado al probar el sabor de sangre. Los espíritus dejaron de
acobardarse y empezaron a rugiro bestias salvajes e indómitas.
—?Almas de los malditos, ataquen! —gritó Junio y, con un poderoso tajo de su katana, desató una
fuerza aterradora que parecía descender de los cielos. Mostrando sus fauces ensangrentadas, los
espíritus se precipitaron hacia su oponente.
Jaime miró con desprecio a los espíritus.
—?Luz Sagrada!
La Espada Matadragones en mano de Jaime emitió un rayo dorado que ascendió a los cielos antes
denzar rayos de luz e iluminar tierra con el brillo del sol.
Los espíritus, al principio malignos, se retorcieron de dolor al menor contacto con luz dorada, antes
de disiparse en una voluta de humo verde.
Aunque los espíritus desaparecieron, luz dorada permaneció y brilló sobre Junio, cuyos rasgos se
contorsionaron con una mirada de terror antes de debatirse de dolor.
Su cuerpo ardía en una densa nie negra antes de disiparse con velocidad. Mientras tanto, Kazuo se
estremeció.
Losbios de Jaime se curvaron hacia arriba al verlo.
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—Así que es eso.
Por expansión del aura de Junio, había deducido antes que éste estaba poseído por un
espíritu, pero no esperaba que Kazuo hubiera sobrevivido y enviado su espíritu al cuerpo de
otro huésped.
Al no haber presenciado nunca una magiao ésta, Jaime empezó a interesarse mucho por
Kazuo.
Junio estaba empapado en sudor frío. Sin el apoyo de Kazuo, se había convertido en el chivo
expiatorio.
De un salto, Jaime descargó un feroz pu?etazo sobre este último. La fuerza de aquel golpe
deformó el espacio que rodeaba a Junio y le empapó de sangre por el impacto.
Al notar que Junio seguía vivo, Jaimenzó otro pu?etazo. Sin duda, Junio no sobreviviría a
éste.
En ese momento, Kazuo agitó mano y una enorme fuerza descendió e hizo retroceder de
inmediato a Jaime. A pesar de eso, el aura dentro de Jaime continuó empujando hacia adnte.
—?Qué significa esto? —preguntó Jaime mirando a Kazuo.
—Con el resultado de bata ya ro, no hay necesidad de derramar sangre —respondió
Kazuo con tono suave.