Capítulo 1712
Al mirar el látigo que tenía en mano, Marcelo también se quedó paralizado.
Aquel látigo de nueve siones, duroo una roca, era reliquia de familia García y, sin
embargo, su oponente lo rompió con facilidad.
Mientras Marcelo seguía aturdido, Junio giró palma de mano hacia cabeza del primero.
Ese golpe fue mortal. Estaba ro que Junio quería acabar con vida de Marcelo.
Cuando Marcelo se dio cuenta del ataque de Junio, ya era demasiado tarde.
En ese momento crítico, Jaime senzó hacia dnte y atajó el golpe de Junio de frente con
palma de mano, haciendo que éste retrocediera, y el cuerpo de Jaime también tembló un
poco a su vez.
—?Quién eres tú? —preguntó Junio con el ce?o fruncido.
N?velD(ram)a.?rg owns this content.
—Soy Jaime Casas. ?No has venido a retarme a duelo? —se burló Jaime.
Mientras Junio miraba a Jaime, los ojos de éste rebosaban ira e intención asesina.
Mientras tanto, Marcelonzaba a Jaime una mirada de agradecimiento y al final retrocedió sin
decir nada tras sufrir una huminte derrota en su bata con Junio.
—Sólo te atreves a mostrarte ahora porque quieres que gaste primero todas mis fuerzas antes
de luchar contra ti. ?Estoy en lo cierto? —preguntó Junio.
?Pensó que era inteligente al salir en este momento. ?Cree que soy tonto??.
—No eres digno de mis ardides ni de mis trucos. Si crees que tus fuerzas están mermadas y será
injusto para ti, puedo ceder primero los tres primeros golpes…
Al decir esto, Jaime se llevós manos a espalda, un movimiento que puso en vilo a mucha gente.
El enfurecido Juniodró:
—?Eres demasiado arrogante! Te haré pedazos.
En un abrir y cerrar de ojos, Junio apareció frente a Jaime con katana desenvainada ynzando un
tajo hacia abajo.
Fue tan rápido que nadie lo vio moverse. Todo lo que pudieron ver fue imagen posterior de su
espada.
?Swoosh!
La afda hoja de katana se dirigía directo hacia cabeza de Jaime para acabar con su vida de un
solo movimiento.
Ante el agresivo golpe, Jaime seguía cons manos a espalda sin rastro de pánico en su semnte.
Justo cuando katana estaba a punto de alcanzarlo, Jaime giró un poco cabeza y katana pasó
rozándole cara.
El movimiento de hoja fue tan grande que el pelo e incluso ropa de Jaime ondearon al viento. Sin
embargo, espada no cayó sobre Jaime, que esquivó con éxito.
Jaime miró a Junio con indiferencia yentó en tono burlón:
—Todavía tienes dos oportunidades más para golpear…
—Tú te lo estás buscando…
Junio montó en cólera. En lugar de guardar su katana, ndió su espada hacia cintura de Jaime.
Jaime saltó de inmediato en el aire antes de que espada le pasara zumbando por los pies.
Una frión de segundo después, varios pres no muy lejanos fueron sionados por fuerza de
la espada mientras Jaime aterrizaba sobre katana de Junioo una pluma.
Junio sólo sintió el aumento de peso de su katana, que casi cayó al suelo.
Con un ligero paso sobre espada, Jaime se elevó en el aire una vez más antes de aterrizar
frente a Junio.
—?Un golpe más! —dijo Jaime, mirando a Junio con desdén.
—?Ah! —rugió Junio con absoluta furia.
Cons dos manos en katana, volvió a golpear a Jaime. Esta vez, lo hizo con más fuerza y su
velocidad fue aún mayor.
Aunque fuera una monta?a, podría partirse por mitad con aquel tajo.
Los espectadores se apresuraron a mirar hacia Jaime y vieron que de su cuerpo emanaba una
luz dorada y que un dragón dorado envolvía su mano derecha.
Jaime rgó mano para agarrar aque katana con mano, pues no pensaba esquivar el
ataque de Junio.
—?Va a agarra con mano desnuda?
Todos se sorprendieron al ver eso.
?p! ?p! ?p! Todos audieron.
Con ambas manos sobre el cuchillo, Junio detuvo de repente su movimiento cuando estaba a
punto de cargar hacia dnte.