Capítulo 1630
En ese momento, Jaime se encontraba en residencia de los Gabaldón al no ver regresar a los
cuatro élites de familia Duval. Jaime sabía que, si quería saber más sobre el Pcio de
Nube Violeta, tendría que buscar a Fernando.
Esto se debía a que Francisco era un cultivador de energía espiritual y sabía dónde estabans
ubicaciones ocultas de esas sectas de cultivo de energía espiritual. Por lo tanto, dedujo que
Fernando conocería ubicación del Pcio de Nube Violeta.
—Jaime, mi padre no está en casa y lleva ya bastante tiempo fuera. Dijo que quería ir a finca
de familia Gabaldón, pero no sé muy bien dónde está... —le dijo Astrid a Jaime.
—Ya que no está el se?or Gabaldón, no molesto más —respondió Jaime con una sonrisa.
Estaba seguro de que finca de familia Gabaldón, mencionada por Fernando, era sin duda el
lugar donde se ocultaba secta de familia Gabaldón.
Sin embargo,o Fernando no estaba presente, Jaime sólo podía esperar a que regresara.
Justo cuando Jaime estaba a punto de marcharse, Astrid se sonrojó de repente y preguntó:
—Jaime, ?podrías quedarte un rato más? Me gustaría har contigo…
Fue un momento impactante para Astrid ver a Jaime hacer un avance y matar a Edgar con sus
propios ojos.
Después de todo,s bellezas se sentían naturalmente atraídas por los héroes. En ese
momento, Astrid ya estaba enamorada de Jaime.
No le importaba si tenía novia o no.
Jaime era consciente des intenciones de Astrid. A pesar de ello, no estaba de humor para quedarse
a char con e.
Jaime aún no estaba seguro de lo que estaría viviendo su madre ahora que habían enviado al
Pcio de Nube Violeta. En ese momento, estaba muy ansioso y preocupado.
—Ahora mismo estoy ocupado, se?orita Gabaldón. Hablemos cuando esté libre.
Con eso, Jaime salió de inmediato y se fue en dirión a Secta del Dios de Medicina. Como no
conocía ubicación exacta del Pcio de Nube Violeta, tendría que centrarse por ahora en
Alianza de Guerreros y encontrar forma de rescatar a Josefina.
Sin embargo, en cuanto Jaime llegó a Secta del Dios de Medicina, se quedó boquiabierto ante el
espectáculo.
Casi todos los del mundo des artes marciales habían ido ahí a jurarle alianza, con esperanza de
recibir su protión.
Todos sabían que Jaime era el Se?or de Secta del Dios de Medicina, y los que se habían
convertido en sus seguidores también habían formado una alianza con Secta del Dios de
Medicina.
Esa era razón por que habían acudido a aquel lugar.
La Secta Dios de Medicina, que había sido rechazada y despreciada, de repente se llenó de gente.
—?Se?or Casas! ?Se?or Casas!
Tan prontoo Jaime apareció en Secta del Dios de Medicina, todos gritarono maniáticos.
Había muchas chicas gritando enloquecidas,o si Jaime fuera su ídolo.
Entre es había una chica con un vestido azul que estaba detrás de multitud, observando a Jaime
en silencio.
—Oto?o, no veo nada especial en este Jaime. No parece poderoso ni extraordinario en absoluto, así
que ?por qué estas chicas se vuelven locas por él? Qué pérdida de tiempo y energía seguis hasta
aquí…
La chica del vestido azul habló en tono decepcionante.
En realidad, era hija de Santiago, Hada Higareda. Desde que escapó del reino secreto, Hada
había estado vagando por Ciudad de Jade. Por eso, todo lo rcionado con Ciudad de Jade le
resultaba nuevo y fascinante.
Más tarde, Hada escuchó a un grupo de chicas hando de Jaime, elogiándolo efusivamente e
inclusoparándolo con los dioses del cielo.
Sus pbras despertaron su curiosidad, así que decidió seguis hasta Secta del Dios de
Medicina. Sin embargo, cuando Hada vio por fin a Jaime, se sintió totalmente decepcionada.
Text property ? N?vel(D)ra/ma.Org.
—Son simples mortales, se?orita Higareda. Es obvio que no le interesan. Creo que será mejor
que volvamos ya. De lo contrario, el se?or y se?ora Higareda se pondrán muy nerviosos si
nos ausentamos demasiado tiempo —persuadió Oto?o a Hada.
—?ro que no voy a volver! Me quedo aquí para divertirme unos días más.
Dicho esto, Hada se alejó de inmediato.
—?Es peligroso que lo haga, se?orita Higareda!
Oto?o persiguió.
—?Qué peligro? No creo que nadie aquí sea rival para mí. Además, estoy protegida por ti.
?Quién se atrevería a meterse conmigo?
Hada no estaba preocupada en absoluto.