17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El despertar del Drag贸n > Cap铆tulo 1608

Cap铆tulo 1608

    Capítulo 1608


    —Jaime, Saulo parece bastante formidable. ?Crees que Edgar podrá contenerlo? —preguntó


    Colín.


    —No te preocupes. Sigamos vigndo. Creo que Saulo ya está buscando una oportunidad para


    huir. Puede parecer que ahora tiene sartén por el mango, pero sólo estánzando todos esos


    ataques para tener una oportunidad de escapar —explicó Jaime—. Después de todo, sabe que


    perdería si lucha se prolongara. Atacando con todo lo que tiene, espera distraer a Edgar lo


    suficiente para poder escapar.


    Aunque Colín no acababa de entenders pbras de Jaime, hizo lo que le ordenaba y


    mantuvo los ojos fijos en elbate.


    Mientras tanto, Saulo se había vuelto aún más temible y seguíanzando golpes sobre Edgar,


    dejando a éste luchando por esquivar los ataques.


    Ahora que Saulo se hacía más fuerte y estaba a punto de ganar elbate, varias personas del


    público se entusiasmaron.


    —?El presidente Noguera es el mejor! ?Adnte, mata a Edgar! Mátalo…


    —Edgar Duval no merece una muerte rápida. ?Debería ser desodo y azotado!


    Al ver a aque gente animando a Saulo, Jaime no pudo evitar sacudir cabeza.


    ??Ja! Dado el carácter de Edgar, no hay forma de que deje escapar a esos tontos una vez que


    gane elbate?.


    ?Bum!


    De repente sonó una explosión ensordecedora, y Edgar volvió a tropezar hacia atrás.


    Esta vez, sin embargo, Saulo no aprovechó oportunidad para seguir atacando. En lugar de eso, se


    detuvo por un instante antes de saltar por los aires y dirigirse hacia salida de arena de artes


    marciales.


    Naturalmente, ese giro de los acontecimientos dejó a todo el mundo conmocionado.


    All content is property ? N?velDrama.Org.


    Para ellos, Saulo había ganado bata, así que no había ninguna razón lógica para que huyera.


    No podían, por nada del mundo, justificar sus iones.


    Colín también se había quedado boquiabierto cuando se volvió para mirar a Jaime, con los ojos llenos


    de admiración.


    ?Madre mía. ?Su análisis ha dado en el vo! ?Es impresionante!?.


    Al segundo siguiente, Edgar soltó una carcajada.


    —?Jajaja! Al menos fue lo bastante listoo para huir. Si no, lo habría matado…


    ?Y lo que es más importante, no voy a dar caza. Ni siquiera he pensado en matar a Saulo. ?Lo único


    que quiero es demostrar a todo el mundo que soy imbatible!?.


    Sin Saulo, ni que decir tiene que Edgar fue coronado vencedor.


    Por supuesto, nadie esperaba que épica bata entre dos grandes marqueses des artes


    marciales acabara de una forma tan cómica.


    Dado el estatus de Saulo, era aún más chocante que tirara su ego por borda y huyera con todo el


    mundo mirando.


    Haciendo algo así, se convertiría en el hazmerreír del público. Sin embargo, lo que mucha gente no


    sabía era que a Saulo su ego le importaba un bledo.


    Ahora que había huido, los que en multitud maban por muerte de Edgar empezaron a temr


    de miedo.


    —?Quiénes eran los que me querían muerto antes? ?Salgan ahora mismo! —gritó Edgar, irradiando un


    aura amenazadora.


    Por desgracia, uno de los hombres estaba tan aterrorizado que tosió sangre y murió en el acto,


    dejando que el resto cayera de rodis y suplicara clemencia.


    —?Por favor, perdónenos, Se?or Duval! Por favor. Le juraremos lealtad eterna…


    Pero, Edgar carecía de emoción mientras agitaba una mano y de inmediato reducía a los


    hombres suplicantes a un charco de sangre y cintas de carne.


    Al presenciar sus crueles iones, todos se sumieron en un tenso silencio.


    En cuanto a Edgar, su mirada se había desviado hacia un adolescente de multitud que no se


    había movido ni un milímetro de su sitio.


    Por forma en que los ojos de Edgar ardían de furia, estaba ro que no iba a dejar escapar al


    adolescente.


    En ese momento, Astrid se puso dnte del adolescente.


    —Edgar, ?por qué te quedas mirando al chico? Lo único que hizo fue decir algo malo.


    —Oh, ?estás tratando de salvarlo? —replicó Edgar, entornando los ojos al hacerlo—. Si es así,


    quítate ropa ahora y puede que le perdone vida…


    El rostro de Astrid enrojeció de ira al instante.


    —?Imbécil! ?Eres una mi*rda!
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)