Capítulo 1605
Al día siguiente, un mar de gente abarrotaba arena de artes marciales. Estaban impacientes por ver
elbate entre Saulo y Edgar.
Casi todo el mundo des artes marciales de Ciudad de Jade estaba presente en escena.
Muchos de ellos esperaban que Saulo ganara bata. Después de todo, Alianza de Guerreros
seguía desaprobando brutalidad de Edgar.
Pronto, Saulo llegó a arena de artes marciales con cinco guerreros de Túnica de Cobre Negro.
Consideraba bata de gran importancia, ya que aseguraría su posición en el mundo des artes
marciales de Ciudad de Jade.
Como era una oportunidad única en vida, juró ir con todo.
Edgar también llevó a varios expertos de familia Duval a arena de artes marciales. La animada
arena de artes marciales se sumió en un silencio sepulcral tras su aparición.
Mucha gente sintió un profundo temor al ver a Edgar.
Al ver actitud del público hacia él, Edgar levantóisura de losbios. Lo que más le gustaba
era que gente le temiera.
De repente, una voz aguda resonó entre multitud:
—?Edgar es un b*stardo! Debemos acabar con él hoy mismo.
Todos se giraron al instante hacia dirión de voz. Al principio, persona quería huir de
escena después de gritar esas pbras.
Para su desgracia, fue atrapado por mirada de multitud antes de que pudiera hacerlo.
Era un adolescente con cara de ni?o.
—?Estás cortejando a muerte! —Edgar entrecerró los ojos y desató su intención asesina.
No había forma de que soportara semejante provocación dnte de tanta gente.
Levantó mano mientras haba. Una intensa energía marcial llenó el aire y suprimió al adolescente.
La multitud esquivó al instante de sentir el aura. El horror brilló en los ojos del adolescente. Cuando
energía marcial se acercó al adolescente, de repente fue bloqueada por un aura.
—Edgar, no es más que un ni?o. ?Cómo has podido hacer eso? ?Acaso eres un hombre?
Fue Astrid quien se adntó en ese preciso momento.
Fernando no dejaba salir de residencia Gabaldón a su antojo. Sin embargo, aquel día era
bata entre Saulo y Edgar. Abrumada por curiosidad, corrió hacia arena.
Quería saber qué tipo de bata se desataría entre los dos grandes marqueses des artes marciales.
Siendo una persona de gran talento, lo único que deseaba era alcanzar el nivel de Gran Marqués de
las Artes Marciales.
Cuando Edgar vio a Astrid destacar entre multitud, una sonrisa se dibujó de inmediato en su
sombrío rostro.
—Es usted, se?orita Gabaldón. Hacía días que no veía, y ahora está más guapa.
Le dedicó una sonrisa diabólica.
A Edgar le gustaba Astrid. Por desgracia, una persona dotadao él no tenía los logros actuales que
tenía entonces.
Como no era tan poderosoo e, no se atrevía a confesarle su amor.
Pero ahoras cosas eran diferentes. Todo el mundo des artes marciales de Ciudad de Jade se
había inclinado ante él, y se sentía demasiado orgulloso de sí mismo.
Los ojos de Astrid se llenaron de disgusto al ver su mirada.
Sin embargo, el hombre no se percató de ello y dio un paso al frente, acercándose a e.
—Se?orita Gabaldón, siendo usted primera mujer con talento en el mundo des artes marciales de
Ciudad de Jade, me temo que es única persona digna de mí. ?Sabe por qué no he hecho ningún
movimiento contra los Gabaldón hasta ahora? Es todo por usted. Estoy obsesionado con su belleza.
—Edgar se adntó para tirar de mano de Astrid ante multitud.
La expresión de Astrid cambió de inmediato. No pudo evitar retroceder unos pasos por instinto.
—Edgar, mira ahora tu aspecto monstruoso. ?Aún merece alguieno tú que yo le guste? Me siento
mal cuando te veo. Por favor, no te acerques más a mí —se burló e con indiferencia.
La sonrisa de Edgar se desvaneció ante sus pbras.
—Estás pidiendo muerte.
Su expresión cambió sin ton ni son. No hacía tanto tiempo que afirmaba que le gustaba Astrid, pero
entonces sus ojos estaban llenos de intenciones asesinas,o si quisiera matar a mujer de un
palmetazo en cualquier momento.Text property ? N?vel(D)ra/ma.Org.