Capítulo 1598
Justo cuando enorme mano estaba a un pelo de roca, se iluminó de golpe. La mano
formada por nie negra se disipó al instante.
Edgar se tensó, aturdido porpleto. Aunque antes no había utilizado todo su poder, le
resultaba chocante que roca permaneciera intacta tras su ataque.
—Así que Alianza de Guerreros tiene algunos ases. Me niego a creer que no podré romper
una matriz arcana.
Dicho esto, Edgar recogió nie negra preparándose para un ataque más poderoso.
—Deberías parar. No podrás romper esta matriz arcana —dijo voz áspera en mente de
Edgar.
—Se?or, ?está diciendo que ni siquiera yo, un Gran Marqués des Artes Marciales, seré capaz
de romper este conjunto arcano?
A Edgar le costaba creers pbras de voz áspera.
??Quién creó esta matriz arcana que ni siquiera yo, un gran marqués des artes marciales,
puedo romper??.
—Este es el antiguo Conjunto de Bloqueo del Alma. Aunque el que creó esta matriz sólo ha
usado mitad de su poder, no es una matriz que alguieno tú pueda romper por fuerza.
Nunca pensé que alguien en Alianza de Guerreros sería capaz de establecer una matrizo
esta. Parece que Alianza de Guerreros no es tan sencio parece entó voz
áspera, con un tono de sorpresa.
Edgar suspiró y abandonó el lugar.
Pronto, noticia de que familia Duval se había hecho con el control de Alianza de Guerreros corrió
como pólvora en el mundo des artes marciales de Ciudad de Jade.
Además, Edgar organizó un banquete en residencia de los Duval e invitó a todass sectas y
familias prestigiosas del mundo des artes marciales de Ciudad de Jade.
Era obvio cuál era su objetivo.
Los que asistieran al banquete eran los que veían a los Duvalo amigos, y los que no, eran gente
de que Edgar iba a deshacerse.
Edgar quería aprovechar oportunidad para hacer que todo el mundo des artes marciales de
Ciudad de Jade se sometiera a familia Duval.
Aunque muchas des sectas y familias prestigiosas estaban molestas por situación, se vieron
obligadas a soporta en silencio debido a lo poderoso que era Edgar.
Después de todo, incluso había matado a Sion, de Alianza de Guerreros. ?Qué más no se atrevía a
hacer?
Los representantes de casi todass sectas y familias del mundo des artes marciales de Ciudad de
Jade estaban presentes en el banquete de familia Duval, y eso acarició el ego de Edgar.
Rigoberto estaba igual de emocionado por escena que tenía dnte.
La familia Duval nunca se había encontrado con algo así, ni siquiera cuando estaban en su mejor
momento.
Como cabeza de familia Duval y presidente de Alianza de Guerreros, Rigoberto se había vestido de
punta en nco. Una vez ques mesas estaban casi llenas, tomó asiento.
—Giovanni, ?han llegado todos los representantes de secta y des familias prestigiosas del mundo
des artes marciales? —preguntó Rigoberto.
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—Viejo se?or Duval, han venido todos menos el representante de familia Delgado y el de familia
Gabaldón —susurró Giovanni.
Rigoberto frunció el ce?o al escuchar respuesta de Giovanni.
—?Hmph! Otra vez los Delgado y los Gabaldón. Se tienen demasiada estima. Los Duval ya no
somos lo que éramos, y si nos faltan tanto al respeto…
—No te preocupes, papá. Esas dos familias desaparecerán pronto del mundo des artes
marciales de Ciudad de Jade —dijo Edgar, que irradiaba un aura asesina.
—De acuerdo. —Rigoberto asintió. Luego se volvió hacia Giovanni y le dijo—: Sal y cuida bien
de los invitados. No traigas vergüenza a reputación de los Duval.
—Sí, se?or.
Justo cuando Giovanni salía de habitación, una expresión de preocupación se dibujó en su
rostro.
Había pasado desapercibido todo el tiempo, pues aspiraba al puesto de cabeza de familia
Duval. Sin embargo, Edgar se había convertido en un Gran Marqués des Artes Marciales.
Ahora le sería mucho más difícil arrebatarle el puesto a Rigoberto.
En un principio, neaba utilizar a Jaime para deshacerse de Rigoberto y Edgar y así poder
conseguir lo que había estado deseando.
No esperaba que Jaime desapareciera durante meses; ni siquiera sabía si Jaime seguía vivo.
Tras respirar hondo, Giovanni mó a los demás miembros de familia Duval para que
empezaran a saludar y servir a sus invitados. Sin embargo, Giovanni se decidió en silencio a no
rendirse jamás.
?Mantendré mi espada en vaina y mi intención de matar oculta por ahora?.