Capítulo 1584
El escudo que tenía dnte se hizo a?icos, y luego una poderosa fuerza golpeó su palma,
desgarrándole piel.
Mientras Tigris veía sangre manar de su mano, se tambaleó hacia atrás, conmocionado.
Mientras tanto, Jaime sintió que su confianza crecía tras aquel exitoso golpe.
—?Maldito, hoy te voy a j*der de verdad!
Con eso, cabeza humana de Tigris se transformó de nuevo en una cabeza de tigre. Siguiendo
el rugido de una bestia, todo su cuerpo brilló en negro.
La luz se hizo tan brinte que casi eclipsó el resndor dorado procedente de Jaime.
La oscuridad cubrió toda tierra y trajo consigo una horrible y ominosa sensación de muerte.
Jaime frunció el ce?o cuando sintió el brusco cambio en atmósfera. Sacó su Espada
Matadragones, que estaba cubierta pors brintes mas del fuego espiritual.
Como nunca se había encontrado con un aura semejante, sólo podía utilizar el fuego espiritual
y ver si podía suprimir desgarradora aura de muerte.
Con lentitud, Tigris levantós manos. Una esfera negra llena de relámpagos flotaba entre es, y
emitía una fuerte atrión gravitatoria que parecía sionar vida de todo ser vivo a su alrededor.
Cuando una aterradora oleada de energía se abnzó sobre Jaime, éste apretó con fuerza espada
con rostro adusto.
?Tigris es un Manifestador, después de todo. Unos pocos movimientos no bastan para derrotarlo?.Text property ? N?vel(D)ra/ma.Org.
Como una parca, Tigris levitó en oscuridad del cielo.
—Vete al infierno.
Luegonzó esfera negra de energía amenazadora contra Jaime.
?Bum!
Toda i quedó envuelta en un espantoso y sofocante aire de muerte.
Siendo él quien experimentaba en primera persona el aura asesina de Tigris, Jaime sintióo si
incontables parcas ndieran sus guada?as contra él.
Su instinto le dijo que retrocediera, pero apretó mandíb y se mantuvo firme.
A continuación, empezó a cantar. El fuego espiritual de su Espada Matadragones se intensificó, al
tiempo que flujos de energía espiritual se infundían en espada, avivando aún máss mas.
La Espada Matadragones empezó a zumbar y a temro si no pudiera esperar más.
—?Golpe Divino des Nueve Sombras! —gritó Jaime.
En un instante, cuatro figuras idénticas a él aparecieron alrededor del lugar donde se encontraba.
Ahora había cinco Jaimes, cada uno con una Espada Matadragones en mano.
Al ver escena, Tigris soltó una risita desde?osa.
—?Ja! No puedo creer que tengass agas de usar esas asquerosas ilusiones dnte de mí.
Ignorándolo, Jaime bajó Espada Matadragones que tenía ens manos.
De inmediato, una luz brinte brotó de su hoja.
Cinco rayas de energía de espada salieron disparadas y al final se juntaron, temndo con una
fuerza extrema.
De hecho, inclusos manos de Jaime que sujetaban Espada Matadragones temban. Al
mismo tiempo, los cuatro Jaime fantasma desaparecieron de vista.
Este movimiento consumió mitad de energía espiritual de Jaime, por lo que apenas podía
sostenerse y continuarandando el Golpe Divino des Nueve Sombras.
La enorme b de fuego espiritual de energía de su espada chocó contra esfera negra de
Tigris, envolviénd porpleto.
?Crush! ?Crush!
Asaltada pors mas, esfera negra dejó de moverse hacia Jaime. Había usado un solo
movimiento con su espada para rechazar esfera.
Tigris hizo un gesto con mano para recuperar esfera cuando vio lo que ocurría, pero al ver
las mas de un metro de altura que rodeaban, no pudo evitar el temor de achicharrarse.