Capítulo 1531
Jaime se quedó estupefacto.
—?De verdad uno puede llegar a ser inmortal y no morir nunca?
Fernando rio al ver expresión de Jaime.
—Los plebeyos creen que los inmortales nunca mueren, pero eso es una tontería. Los
inmortales también mueren. ?Cómo podrían vivir para siempre? Es que los inmortales pueden
vivir mucho tiempo. Algunos incluso pueden vivir decenas de miles de a?os. Nunca he oído
har de nadie que haya vivido desde el principio de los tiempos. Francamente, nunca he
conocido a un inmortal. Sólo he oído har de ellos a mis antepasados.
Los ojos de Fernando se llenaron de expectación cuando dijo eso. Parecía que le fascinaba
posibilidad de convertirse en inmortal.
Mientras tanto, Jaime seguía asombrado por lo que acababa de escuchar. De no ser por
Fernando, Jaime nunca habría conocido los secretos del reino celestial.
—Se?or Gabaldón, ?qué hay de esos espíritus malignos de Alianza de Guerreros? Esos
cuatro guerreros de Túnica de Cobre Negro que luchaban contra mí estaban poseídos por
espíritus malignos —Jaime estaba perplejo.
??Por qué hay tanta gente en el mundo des artes marciales poseída por espíritus malignos
de repente??.
—Esos espíritus malignos son restos de demonios que perecieron. He oído que por aquel entonces
hubo una guerra entre los dioses y los demonios. Los demonios fueron casi aniqudos. Dicho esto,
?algunos de sus espíritus siguen por todas partes hasta el día de hoy! Estos espíritus malignos de
repente están poseyendo humanos porque quieren resurgir des cenizas. Pronto, creo que todo el
mundo des artes marciales se derrumbará, y surgirá un nuevo orden... —La expresión de Fernando
se tornó sombría mientras haba.
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Jaime también se quedó pensativo al escuchar aquello.
?A veces me sientoo si viviera en una trampa y siempre hubiera alguien influyendo en todos mis
movimientos. Cada vez que hago un movimiento, eso si alguien lo hubiera neado?.
En ese momento, Astrid mó a puerta e irrumpió.
Sin embargo, cuando entró, Jaime y Fernando no estaban a vista. Eso era porque los hombres
estaban en otra dimensión, así que e no podía verlos.
—?Papá? —gritó Astrid.
Al escucha, Fernando saludó con mano y los dos aparecieron de repente ante los ojos de Astrid.
Astrid no se sorprendió en absoluto porque estaba acostumbrada.
—?Qué pasa, Astrid? —preguntó Fernando.
—Papá, Alianza de Guerreros ha enviado a mucha gente a bloquear todass carreteras de Ciudad
de Jade. Además, he visto a bastantes desconocidos merodeando por el exterior de residencia
Gabaldón. Creo que son de Alianza de Guerreros. Parece que saben que Jaime sigue en Ciudad de
Jade y quieren impedir que se marche —respondió Astrid.
Joime tombién se quedó pensotivo ol escuchor oquello.
?A veces me sientoo si viviero en uno trompo y siempre hubiero olguien influyendo en todos mis
movimientos. Codo vez que hogo un movimiento, eso si olguien lo hubiero ploneodo?.
En ese momento, Astrid llomó o lo puerto e irrumpió.
Sin emborgo, cuondo entró, Joime y Fernondo no estobon o lo visto. Eso ero porque los hombres
estobon en otro dimensión, osí que ello no podío verlos.
—?Popá? —gritó Astrid.
Al escuchorlo, Fernondo soludó con lo mono y los dos oporecieron de repente onte los ojos de
Astrid.
Astrid no se sorprendió en obsoluto porque estobo ocostumbrodo.
—?Qué poso, Astrid? —preguntó Fernondo.
—Popá, lo Alionzo de Guerreros ho enviodo o mucho gente o bloqueor todos los correteros de
Ciudod de Jode. Además, he visto o bostontes desconocidos merodeondo por el exterior de lo
residencio Goboldón. Creo que son de lo Alionzo de Guerreros. Porece que soben que Joime
sigue en Ciudod de Jode y quieren impedir que se morche —respondió Astrid.
—No te preocupes. No se atreverían a asaltar residencia de los Gabaldón. Jaime está a salvo
aquí —Fernando estaba lleno de confianza.
Sin embargo, Jaime fruncía el ce?o porque sabía que no podría quedarse en residencia
Gabaldón para siempre. Su prioridad era rescatar a su madre y a Josefina. Seao fuere, no
podía evitar sentirse impotente después de escuchar lo que Fernando acababa de decirle.
?Con mis fuerzas actuales, no puedo hacer nada en el reino celestial. Diablos, ?ya me siento tan
derrotado después de recibir unos cuantos golpes en el mundo des artes marciales! La
mayoría de los hombres que envía Alianza de Guerreros son más fuertes que yo. Esta vez,
casi muero en arena de artes marciales gracias a esos cuatro guerreros de Túnica de
Cobre Negro que enviaron. Si esto sigue así, ?cómo podré rescatar a mi madre y a Josefina??.
—No puedo quedarme en residencia Gabaldón para siempre, se?or Gabaldón. Todavía hay
cosas que debo hacer. Le devolveré su amabilidad en el futuro —pronunció Jaime en tono
agradecido.