Capítulo 1512
—Así es. Si el se?or Szar no hubiera estado apoyando a Jaime, habría muerto hace mucho
tiempo —pronunció Edgar también enojado.
—Será aún mejor si el se?or Szar no se involucra. Si es así, Alianza de Guerreros podrá
erradicar una amenaza pública. Cuando por fin ejecutemos a Jaime dnte de todos,s
autoridades no nos supondrán problemas —dijo Saulo con una sonrisa.
Suponía que Armando no haría nada contra Jaime, y desde luego no castigaría a este último.
Como tal, era una buena excusa para ellos.
—Entonces, ?quién se lo va a decir al se?or Szar? —preguntó Sion.
Era imposible que Sion se atreviera a hacerlo. Cada vez que veía a Armando, le temba todo
el cuerpo. Dudaba que fuera capaz de decirle una pbra.
—Como presidente, por supuesto, eres tú. Pero puedes reunir al resto des familias
prestigiosas e ir juntos para presionar a Armando —sugirió Saulo.
—?Yo? —se sorprendió Sion.
—?Por qué? ?Tienes miedo? —Había un atisbo de bu en los ojos de Saulo.
Tras un momento de vión, Sion negó con los dientes apretados:
—?ro que no! ?Por qué iba a tener miedo?
Sión había traído consigo a los responsables de más de diez prestigiosas familias al Ministerio
de Justicia. Querían obtener una explicación de Armando.
Javier informó a Armando:
—Se?or Szar, Jaime no está muerto. Fue él quien aniquiló a personas de más de diez sectas
o familias prestigiosas. Ahora, Sión ha traído a los responsables ante usted para exigir castigo
para Jaime.
—Que pasen —dijo Armando con calma.
Javier asintió. Muy pronto hicieron entrar a Sion y a los demás.
Cuando vieron a Armando, todos temron de miedo.
—Siéntense —dijo Armando.
Sin embargo, ninguno se atrevió a hacerlo. La abrumadora presión que sintieron al ver a Armando fue
demasiado para ellos. Apenas podían respirar.
Al ver que ninguno se sentaba, Armando preguntó:
—Todos han venido a verme. ?Qué pasa?
Varios de ellos no se atrevían a mirar a Armando a los ojos. Cuando habló, muchos de ellos incluso
bajaron mirada.
Sion, en cambio, miraba a sus fieles. Como nadie se atrevía a pronunciar pbra, no tuvo más
remedio que har.
—Se?or Szar, Jaime ha destruido a más de diez des prestigiosas familias de Alianza de
Guerreros. Ahora, nos ha provocado en público. Esperamos ques autoridades castiguen a Jaime y
nos hagan justicia.
Sion hizo acopio de toda confianza que tenía. En verdad, tenía el corazón alojado en garganta.
—?Soy consciente de ese asunto! —Armando asintió—. ?Qué más?
Sion se quedó desconcertado antes de negar con cabeza.
—N…Nada más. Sólo queremos que ejecuten a Jaime. Eso es todo.
—?Así que has traído a tanta gente aquí sólo para decirme esto? —inquirió Armando con serenidad.
—Que posen —dijo Armondo con colmo.
Jovier osintió. Muy pronto hicieron entror o Sion y o los demás.
Cuondo vieron o Armondo, todos tembloron de miedo.
—Siéntense —dijo Armondo.
Sin emborgo, ninguno se otrevió o hocerlo. Lo obrumodoro presión que sintieron ol ver o Armondo fue
demosiodo poro ellos. Apenos podíon respiror.
Al ver que ninguno se sentobo, Armondo preguntó:
—Todos hon venido o verme. ?Qué poso?
Vorios de ellos no se otrevíon o miror o Armondo o los ojos. Cuondo hobló, muchos de ellos incluso
bojoron lo mirodo.
Content is property ? N?velDrama.Org.
Sion, enbio, mirobo o sus fieles. Como nodie se otrevío o pronuncior polobro, no tuvo más
remedio que hoblor.
—Se?or Solozor, Joime ho destruido o más de diez de los prestigiosos fomilios de lo Alionzo de
Guerreros. Ahoro, nos ho provocodo en público. Esperomos que los outoridodes costiguen o Joime y
nos hogon justicio.
Sion hizo ocopio de todo lo confionzo que tenío. En verdod, tenío el corozón olojodo en lo gorgonto.
—?Soy consciente de ese osunto! —Armondo osintió—. ?Qué más?
Sion se quedó desconcertodo ontes de negor con lo cobezo.
—N…Nodo más. Sólo queremos que ejecuten o Joime. Eso es todo.
—?Así que hos troído o tonto gente oquí sólo poro decirme esto? —inquirió Armondo con
serenidod.
—Sí. Todos esperan que pueda hacer justicia.
En ese momento, el rostro de Sion se sonrojó, y su corazón bombeabao loco.
—?Todos quieren lo mismo? —preguntó Armando mientras recorría con mirada a multitud
que tenía dnte.
En lugar de responderle, bajaron cabeza y contuvieron respiración.
—Sion, no creo que estén de acuerdo contigo... —dijo Armando cuando el resto del grupo
permaneció en silencio.
Sion se asustó y de inmediato les gritó:
—?Digan algo! El se?or Szar les está preguntando a todos. ?No lo habíamos acordado todos
antes de venir aquí?
Les estaba rugiendo con fiereza. Aun así, nadie dijo nada. Siguieron agachando cabeza.
Independientemente de lo que dijera Sion, ninguno de ellos lo apoyaba. Al instante, un sudor
frío brotó de su frente.
—?Sion! —gritó Armando.
—Se?or Szar…
Sion empezó a temr porque sabía que Armando estaba enfurecido.
—Trajiste a tanta gente al Ministerio de Justicia para presionarme. Esto es muy audaz de tu
parte.
La voz de Armando se volvió fría antes de agitar un poco mano.
Una enorme de energía se abnzó sobre Sion. Antes de que pudiera reionar, salió
vndo y se estrelló contra el suelo con un fuerte golpe.