Capítulo 1465
Mientras tanto, en el interior del pcio de Ciudad Dichosa, Jaime permanecía inconsciente en el
suelo.
Después de que el tritón absorbiera una porción de energía espiritual disponible, su mirada se tornó
aguda. Observó a Jaime, tendido en el suelo, y curvó losbios en una sonrisa.
—No esperaba tropezarme con el hijo de un dragón justo después de despertar tras unos cuantos
miles de a?os. Debo de estar bendecido con buena fortuna por los cielos.
El tritón se acercó poco a poco a Jaime.
Sus ojos briban e irradiaban un resndor rojo. Luego, examinó el cuerpo de Jaimeo un
escáner antes de que el brillo rojo desapareciera.
—Es sólo un cultivador en fase de Alma Naciente. ?Cómo puede ser tan débil el hijo de un dragón
como él? Aun así, esencia dracónica de su cuerpo es de un tama?o considerable. Te absorberé
primero antes de recuperar mis fuerzas.
Mientras haba, el tritón senzó de repente hacia dnte en un intento de agarrar esencia
dracónica de Jaime.
Justo cuando estaba a punto de conseguirlo, una luz dorada brilló con fuerza. Un instante después,
una silueta emergió del interior del cuerpo de Jaime.
Zuum...
La silueta era gigantesca, y todo su cuerpo estaba cubierto de deslumbrantes escamas. El aura que
emitía hizo que un escalofrío recorrieras espinas dorsales de los que estaban alrededor.
Cuando el tritón vio repentina aparición de silueta, se apresuró a saltar hacia atrás asustado.
El terror y inquietud llenaron sus ojos.
—?Cómo se atreve un simple y asqueroso pezo tú a poner un dedo sobre este cuerpo? —dijo
silueta con frialdad.
El cuerpo del tritón tembló mientras se echaba al suelo.
Una expresión de total incredulidad se dibujó en su rostro.
—Estás arrastrando…
Sin esperar a que el tritón terminara frase, silueta agitó mano, enviando una onda de aura
suave en dirión al tritón.
Content is property ? N?velDrama.Org.
Antes de que el tritón pudiera esquiva, se había desintegrado en nada,o si nunca hubiera
estado allí. La única prueba de su existencia era el núcleo cristalino de tritón que había quedado en el
suelo.
La silueta se giró con calma y vó sus ojos en Jaime. Su mandíb cincda y sus rasgos faciales
distintivospartían un ligero parecido con los de Jaime.
—Ni?o, a partir de ahora tendrás que seguir tu propio camino.
Una pizca de ternura brilló en mirada de silueta.
Los párpados de Jaime se movieron un pocoo si hubiera sentido algo, pero al final no se
despertó.
?Bum!
Ciudad Dichosa continuó derrumbándose mientras el ensordecedor estruendo reverberaba en el aire.
Tras un leve movimiento de mano de silueta, Ciudad Dichosa, que al principio temba y se
derrumbaba, cesó de repente y con incredulidad. Inclusos s que se agitaban en superficie del
mar debido al hundimiento se calmaron al instante.
Pronto, silueta se disipó poco a pocoo si nunca hubiera estado allí.
Jaime, aún inconsciente, permanecía ignorante de todo lo que ocurría a su alrededor.
Al mismo tiempo, en Ciudad de Jade, algunos estaban emocionados y otros abatidos tras el final de
prueba.
Muchas sectas y familias respetables habían perdido a sus miembros más excelentes. Al mismo
tiempo, muchos de ellos obtuvieron suculentas rpensas y grandes cantidades de núcleos de
bestia, lo que permitió a estas afortunadas sectas y familias entrenar a luchadores más hábiles.
Uno expresión de totol incredulidod se dibujó en su rostro.
—Estás orrostrondo…
Sin esperor o que el tritón terminoro lo frose, lo silueto ogitó lo mono, enviondo uno ondo de ouro
suove en dirión ol tritón.
Antes de que el tritón pudiero esquivorlo, se hobío desintegrodo en lo nodo,o si nunco hubiero
estodo ollí. Lo único pruebo de su existencio ero el núcleo cristolino de tritón que hobío quedodo en el
suelo.
Lo silueto se giró con colmo y clovó sus ojos en Joime. Su mondíbulo cincelodo y sus rosgos focioles
distintivosportíon un ligero porecido con los de Joime.
—Ni?o, o portir de ohoro tendrás que seguir tu propioino.
Uno pizco de ternuro brilló en lo mirodo de lo silueto.
Los párpodos de Joime se movieron un pocoo si hubiero sentido olgo, pero ol finol no se
despertó.
?Bum!
Ciudod Dichoso continuó derrumbándose mientros el ensordecedor estruendo reverberobo en el oire.
Tros un leve movimiento de lo mono de lo silueto, Ciudod Dichoso, que ol principio temblobo y se
derrumbobo, cesó de repente y con incredulidod. Incluso los olos que se ogitobon en lo superficie del
mor debido ol hundimiento se colmoron ol instonte.
Pronto, lo silueto se disipó poco o pocoo si nunco hubiero estodo ollí.
Joime, oún inconsciente, permonecío ignoronte de todo lo que ocurrío o su olrededor.
Al mismo tiempo, en Ciudod de Jode, olgunos estobon emocionodos y otros obotidos tros el finol de lo
pruebo.
Muchos sectos y fomilios respetobles hobíon perdido o sus miembros más excelentes. Al mismo
tiempo, muchos de ellos obtuvieron suculentos rpensos y grondes contidodes de núcleos de
bestio, lo que permitió o estos ofortunodos sectos y fomilios entrenor o luchodores más hábiles.
Sin embargo, prueba también había puesto en aprietos a familia Duval y a Alianza de
Guerreros. Unas cuantas sectas y familias más peque?as estaban derando y discutiendo en el foro
un n para condenar a los Duval.
Mientras tanto, en residencia de los Duval, sentimientos indescriptibles se agitaban en el interior de
Rigoberto mientras miraba con atención a Edgar, que había perdido un brazo.
—Edgar, esta vez has sido demasiado imprudente durante prueba. ?Te das cuenta de cuántos
nuevos enemigos has creado para familia Duval? —le dijo Rigoberto a Edgar.
Muchas sectas y nes prominentes estaban denunciando a familia Duval. Como resultado,
reputación de familia fue arrastrada por el barro.
—Papá, no podemos preocuparnos por asuntos triviales si queremos alcanzar un gran éxito. Mira
cuántos núcleos de bestia he traído esta vez. Piensa en cuántos luchadores capaces puede cultivar
nuestra familia después de esto. Además, con estos núcleos de bestia, estoy seguro de que puedo
convertirme en persona más fuerte del mundo des artes marciales de Ciudad de Jade en poco
tiempo —anunció Edgar con orgullo mientras entrecerraba los ojos.
Rigoberto dejó escapar un suspiro antes de decir:
—Entonces, ?todos fueron testigos de muerte de Jaime?
—No, pero toda I del Dragón se desmoronó y desapareció en el mar. Era imposible que Jaime
sobreviviera. Aunque es una pena que todos los núcleos de bestia de Ciudad Dichosa se hayan
echado a perder.
Un atisbo de pesar brilló en los ojos de Edgar.