Capítulo 1430
El dragón dorado se cernía sobre cabeza de Jaime. Su aura digna y dominante era suficiente
para intimidar a casi todos.
—?Atrápenlos!
Las cejas de Edgar se juntaron mientras agitaba rápidos manos con elegancia en el aire. Una
ráfaga negra se elevó poco a poco y tomó forma de un dragón negro. El dragónnzó un
feroz rugido antes de cargar contra Jaime cons fauces abiertas.
Al mismo tiempo, el dragón dorado que estaba sobre cabeza de Jaime rugió y cargó contra él
sin vacr.
Al igual que Jaime y Edgar se batieron en duelo, Salvador y los tres hombres también actuaron.
Los cuatro hombres trabajaron juntos para conjurar energía marcial, y ésta rodeó de
inmediato a Jaime.
Jaime sostenía Espada Matadragones en su mano. Justo cuando estaba a punto de ndir
espada, un aura familiar lo golpeó.
El aura le resultaba demasiado familiar, y era el aura que había anhdo.
Sorprendido, Jaime perdió concentración, y el brillo de Espada Matadragones en su mano
se apagó.
—Josefina... —susurró al aura.
?Pum! ?Pum! ?Pum!
Cuando Jaime todavía estaba aturdido, el aura familiar se desvaneció en el aire. Inmediatamente
después, una energía marcial tan durao el acero le golpeó.
El cuerpo de Jaime fue arrojado al instante hacia atrás. La Espada del Cazador de Dragones se
deslizó de su mano y entró en su cuerpo de inmediato.
?Paz!
Jaime cayó con tanta fuerza al suelo que se formó un profundo cráter. Las paredes del cráter tenían
unos pocos metros de altura. Jaime yacía dentro del cráter, despeinado.
Tras un rugido, el dragón dorado desapareció en trozos de luz dorada después de perder el control de
Jaime.
—?Jaime!
Heliodoro se precipitó y sacó a Jaime del cráter.
—?Qué estás haciendo? ?Esto es una bata a vida o muerte! ?Cómo has podido perder
concentración?
Heliodoro había sido testigo de todo. Notó cómo Jaime se había perdido en sus pensamientos en el
momento más crucial delbate.
—Josefina... ?Josefina! —murmuró Jaime para sí mismo.
El aura familiar que acababa de sentir le había trastocado porpleto conciencia. En ese
momento, Jaime parecía haber perdido cabeza.
De pie, no muy lejos, estaban Edgar, Salvador y los demás hombres. Sus rostros se llenaron de
confusión al ver que Jaime actuaba de forma tan diferente de repente.
Los pocos se acercaron a Jaime con caut, temerosos de que éste pudiera estar gastando una
broma.
—Jaime, despierta. Despierta. Tu novia no está aquí. E no está aquí. Esta gente está aquí para
matarte.
Heliodoro sacudió con fuerza el cuerpo de Jaime con esperanza de poder sacarlo de su
aturdimiento.
Para consternación de Heliodoro, los ojos de Jaime estaban vacíos porpleto. Erao si
se hubiera vuelto senil, y Heliodoro estaba perplejo por reión de Jaime.
—Esto sucede cuando su alma y su mente se disparan durante niveles extremos de
concentración. Una píldora purificadora de mente podría ayudar —explicó Astrid después de
lanzarle una mirada a Jaime.
Por desgracia, les resultaba imposible adquirir píldoras purificadoras de mente en aquel
lugar y momento. Sin más remedio, Heliodoro sólo podía seguir agitando y gritando a Jaime
con todas sus fuerzas, rezando para que éste se espabra.
Mientras tanto, Edgar y el resto no atacaron de inmediato al ver a Jaime. En cambio, se
volvieron para mirar a Sion.
Con grandes zancadas, Sion se acercó. Tras un breve momento de observación, tuvo certeza
de que Jaime no estaba fingiendo. De hecho, éste recibió un golpe mental.
—?Jajaja! Jaime había recibido un golpe en el alma y ahora no es diferente de un retrasado.
?Cualquiera de ustedes puede matarlo ahora! —Sion soltó una carcajada de emoción.
—Presidente Zapata, ?qué está pasando? ?Por qué Jaime se encuentra de repente en este
estado?
Edgar estaba desconcertado. Llevaba mucho tiempo peleando con Jaime, pero éste había
estado bien. Sin embargo, en el momento en que Salvador y su equipo atacaron, Jaime cayó en
un aturdimiento.
N?velDrama.Org owns ? this.
—Yo tampoco estoy seguro. —Sion negó con cabeza. Sólo sabía que Jaime estaba afectado
mentalmente, pero aún no había averiguado causa.
Al oír eso, Edgar frunció el ce?o en respuesta y escudri?ó a Jaime.