Capítulo 1422
Las salpicaduras de agua alcanzaron varios pisos de altura. En una frión de segundo, los
tiburones fueron atraídos hacia el cuerpo sin vida del cangrejo gigante que flotaba en el mar.
Flotando en el aire, Jaime sostenía el núcleo de bestia y miraba con frialdad a gente del
crucero que estaba debajo de él.
En ese momento, erao el poderoso creador que desciende del cielo, pues su imponente
vibración era indescriptible.
Al ver a Jaime flotando en el aire, Edgar sintió que una pizca de inquietud surgía de su interior.
Tenía que admitir que se había quedado totalmente asombrado pors proezas del primero en
numerosas ocasiones.
Entretanto, no había pbras para describir intensa sombría expresión del rostro de Sion
mientras su intención asesina se intensificaba. En el fondo, se dio cuenta de que tenía que
erradicar a Jaime antes de que éste se convirtiera en una amenaza más poderosa para él.
Poco después, Jaime descendió poco a poco sobre el crucero desde el aire. Los demás no le
prestaron atención, ya que el cadáver del cangrejo gigante había captado su atención.
Como no podían obtener el núcleo de bestia del cangrejo gigante, cambiaron el objetivo por
su carne. Después de todo, carne de bestia también era un recurso raro para su cultivo.
Así, saltaron al mar y empezaron a masacrar a los tiburones que se dirigían al cuerpo sin vida
del cangrejo gigante.
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No eran rivales para el cangrejo gigante, pero su destreza era más que suficiente para erradicar
a los tiburones.
Muchos empezaron a pelearse por varias partes de bestia. Algunos incluso senzaron
pu?etazos por ello.
Jaime sonrió al ver a los demás luchando entre sí.
??Pfft! ?Cegados por su codicia, todos estos herederos de familias prominentes no son diferentes a los
ladrones!?.
—?Jaime, has estado increíble!
Heliodoro se acercó a Jaime con una mirada de emoción. Tomó el núcleo de bestia de éste y lo
escudri?ó.
—Déjame ver. Así que este es el mado núcleo de bestia. Estoy impresionado por su buen aspecto.
—Si te gusta, puedes quedárt —dijo Jaime despreocupado con una sonrisa.
Sin duda, el núcleo de bestia era de gran calidad. Sin embargo, no era nada para Jaime y no ayudaría
mucho a aumentar su destreza en elbate.
Después de todo, acababa de pasar a otro nivel de cultivo y necesitaba energía espiritual ilimitada. Por
no mencionar que tenía que refinar el Alma Naciente de Diego.
—No, no, no... Nunca podré tener esto. Es demasiado valioso y será un desperdicio si me lo das. Me
temo que no seré un Marqués des Artes Marciales en esta vida con mi habilidad. —Heliodoro agitó
las manos antes de devolver el núcleo de bestia a mano de Jaime.
Era plenamente consciente de que no tenía suficiente talento. Aunque consumiera el núcleo de bestia,
no le serviría de mucho para mejorar sus habilidades.
Al oír eso, Jaime se quedó con el núcleo de bestia sin pronunciar ninguna pbra.
Justo entonces, Astrid se acercó a él y le preguntó con recelo:
—Jaime, ?podrías venderme el núcleo de bestia?
Sin duda, el núcleo de bestia era un recurso de cultivo esencial para e.
Jaime lenzó una mirada y deró:
—No lo voy a vender.
??Qué sentido tiene que venda el núcleo de bestia? Tampoco me falta dinero. Aunque no me sirva de
mucho si lo tengo, puedo llevarlo a otros que lo necesiten?.
Astrid se quedó atónita, pero no renunció a convencer a Jaime para que cambiara de opinión.
—Estoy dispuesta a intercambiar otros recursos por e: píldoras, objetos mágicos y otros…
—?No lo cambiaré por nada!
Hubo un ligero cambio en el semnte de Astrid. Sin embargo, no podía hacer nada.
Edgar, por el contrario, estaba abrumado por rabia.
En s, Sion entrecerró los ojos y se?aló a Salvador Xico, uno de los cuatro miembros de
Alianza de Guerreros.
—Salvador, sal y dile al se?or Duval que... —le susurró Sion. Segundos después, Salvador
condujo a los otros tres fuera de habitación.
Justo después de llegar a cubierta, Salvador se inclinó hacia Edgar y le susurró unas
pbras.
El rostro de éste se iluminó con intensidad.
Justo cuando Jaime estaba a punto de abandonar cubierta y volver a su habitación, Edgar se
interpuso en su camino.
—Jaime, no puedes irte si no me entregas el núcleo de bestia.