Capítulo 1417
—?Estás diciendo que los demás pueden matarme mientras yo no puedo hacerles lo mismo?
—Jaime miró con frialdad a Edgar—. Lo he matado. ?Qué piensas hacer ahora?
Edgar no esperaba que Jaime replicara de forma tan dominante.
Una expresión furiosa se extendió poco a poco por el rostro de Edgar mientras empezaba a
emanar un aura aterradora de su cuerpo.
En ese momento, Rigoberto se acercó y palmeó el hombro de Edgar, suprimiendo al instante el
aura de éste.
Rigoberto sabía que aquel no era el lugar ni el momento adecuado para atacar a Jaime.
Se limitó a mirar a Jaime antes de dirigirse al escenario.
—Todos, hoy es el día de prueba organizada por familia Duval. Es primera vez que
nuestra familia organiza este evento. Creo que todos los presentes son individuos
excepcionales en el mundo des artes marciales. Por lo tanto, para expresar mi sincera
gratitud por su participación, he preparado a propósito algunas píldoras de recolión de
energía para todos ustedes. Mi familia contrató a un alquimista de ultramar para que borara
estas píldoras de recolión de energía, que pueden aportar muchos beneficios a nuestros
cuerpos.
A continuación, algunos miembros de familia Duval sacaron un to de píldoras energéticas
y empezaron a repartis a todos los participantes.
Encantados de recibir el regalo, todos tragarons píldoras energéticas sin dudarlo. La mayoría estaba
agradecida a familia Duval por su generosidad.
Después de recibir sus píldoras, Heliodoro quiso consumis de inmediato, pero fue detenido por
Jaime.
Jaime tomó su píldora para recolectar energía y olió. Luego astó píldora en su mano ymió el
polvo con punta de lengua.
Sus cejas se juntaron mientras una expresión hosca descendía sobre su rostro.
Al ver reión de Jaime, Heliodoro se apresuró a susurrar:
—Jaime, ?hay algún problema con esta píldora para recoger energía?
N?velDrama.Org content.
—Esta píldora recolectora de energía contiene almizcle. Estoy familiarizado con el arte de
boración de una píldora de recolión de energía, y el almizcle ni siquiera es un ingrediente
necesario para producir esta píldora. Aunque todavía no conozco el efecto nocivo de esta píldora de
recolión de energía, estoy seguro de que algo raro está pasando. Deberíamos tener cuidado, por si
acaso —le dijo Jaime a Heliodoro de forma vignte.
—?Maldita sea! ?Qué atrevimiento! ?Cómo se atreve familia Duval a proporcionar esta píldora
adulterada a todos los descendientes de tantas sectas influyentes y familias prominentes reunidos hoy
aquí? ?Acaso nean ir en contra de todo el mundo des artes marciales de Ciudad de Jade?
Después de maldecir elportamiento rastrero de familia Duval, Heliodoro tiró al suelo píldora
recolectora de energía que tenía en mano.
La mayoría de gente no sospechaba que familia Duval fuera a manipr píldora recolectora de
energía debido al gran número de personas que participaban en el evento, que abarcaba casi todas
las sectas y familias respetables del mundo des artes marciales de Ciudad de Jade. Pensaron que
la familia Duval no tendrías agas para hacer algo tan tontoo eso.
Después de todo, si ocurría algo terrible, toda familia Duval tendría que enfrentarse al riesgo de ser
aniquda.
Astrid, que estaba de pie cerca, arrojó en secreto su píldora de recolión de energía al suelo
también después de notar renuencia de Jaime y Heliodoro aer sus píldoras.
Rigoberto sonrió un poco al ver que todos consumíans píldoras energéticas sin vacr.
Una vez distribuidas todass píldoras energéticas, cuatro jóvenes altos vestidos con trajes azules
simres se acercaron a multitud.
Con cara de póquer, cada uno de ellos se situó en una esquina diferente de za y esperó a
que terminara prueba.
Todo el mundo miró desconcertado as cuatro personas tras su repentina aparición porque
no les resultaban familiares.
Los cuatro jóvenes no parecían proceder de ninguna secta o familia del mundo des artes
marciales de Ciudad de Jade. Sin embargo, dado que los miembros de familia Duval no
prohibieron as cuatro personas participar en Prueba, nadie consideró oportuno que
indagaran más.
Jaime entrecerró los ojos y miró a los cuatro recién llegados.
—Jaime, ?reconoces a estas personas? —le preguntó Heliodoro.
Jaime sacudió cabeza cons cejas fruncidas.
—No los reconozco, pero me resulta familiar el aura que desprenden.
Todavía podía sentir su aura a pesar de lo débil que era.