Capítulo 1415
—Jaime, este Felipe es el simpático más entusiasta de Astrid. Supongo que está celoso
después de que los haya visto antes tomados de mano durante tanto tiempo —le dijo
Heliodoro a Jaime mientras mostraba una sonrisa de satisfión.
Jaime sonrió resignado.
Material ? N?velDrama.Org.
—Ser un simpático nunca acaba bien. él…
Sin embargo, antes de que pudiera terminar frase, sintió una ráfaga detrás de él.
Aprovechando el momento en el que Jaime estaba distraído, Felipe apretó los pu?os ynzó un
poderoso pu?etazo cargado de una fuerte aura contra Jaime. Felipe actuóo si existiera un
profundo rencor entre él y Jaime.
Jaime parecía impasible mientras se giraba apresurado para esquivar el ataque.
La expresión del rostro de Felipe se ensombreció al notar mirada amenazante de Jaime.
?No le he hecho nada malo, y sin embargo intenta matarme. ?En verdad piensa que soy una
persona fácil de convencer a que puede intimidar a su antojo??.
Pronto, unas luces doradas cubrieron el cuerpo de Jaime y encajaron sus pu?os.
Astrid había querido detener pelea arrastrando a Felipe, pero se detuvo al ver que Jaime
hacía un movimiento. Quería ver sis habilidades de Jaime eran en realidad tan increíbles
comos describían los demás.
Nadie más se molestó en detenerlos mientras observaban con curiosidad y emoción.
Inesperadamente, Felipe, sin reconocer el límite de su fuerza, envió a Jaime otro golpe.
Jaime interceptó el golpe de frente sin recurrir a ningún movimiento extravagante, bnceando con
fuerza su pu?o.
?Boom!
Sonó un fuerte estallido, seguido de un súbito y fuerte soplo de viento al chocars energías
marciales.
De inmediato, Felipe salió vndo hacia atrás, y habría salido vndo de za si no fuera porque
la horda de espectadores le impidió salir despedido.
Por otrodo, Jaime permaneció vado en su sitio mientras mostraba una mueca.
Felipe se puso en pie exasperado, pero ya no podía levantar el brazo derecho porque el pu?etazo de
Jaime le había roto los huesos.
Aun así, Felipe no quería parecer demasiado patético dnte de Astrid.
—Maldito, hoy no me siento bien. Será mejor que recuerdes esto. Tarde o temprano ajustaré cuentas
contigo —Felipe se?aló a Jaime con tono amenazador—. Te mataré si me entero de que has
molestado a Astrid.
Tras decir eso, se giró para mirar a Astrid.
—Astrid, avísame si Jaime se atreve a molestarte. Encontraré a alguien que acabe con su vida. Me iré
ahora; tengo algunas cosas que atender.
En ese momento, frente de Felipe se cubrió de sudor frío, y se vio obligado a excusarse de
escena lo antes posible debido al insoportable dolor de su brazo.
Justo cuando Felipe giraba sobre sus talones para marcharse, Jaime le gritó:
—?Crees que puedesrgarteo quieras después de agredirme?
—?Qué pasa? ?Qué más piensas hacerme?
Felipe se dio vuelta y entrecerró los ojos ante Jaime.
—Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti. Cualquiera que se atreva a ofenderme pagará el
precio con su vida.
Después de que Jaime dijera eso, una intensa intención maliciosa saturó el aire a su alrededor,
haciendo que temperatura de za disminuyera de golpe en un instante.
Las luces doradas de su cuerpo briron, y se materializó ante Felipe una frión de segundo
después.
Antes de que Felipe pudiera reionar, Jaime había golpeado a Felipe en el pecho con
palma de mano.
?Boom!
Una ráfaga de feroz energía espiritual se estrelló contra el cuerpo de Felipe, haciéndolo vr
hacia atrás en el acto.
Ese poderoso golpe hizo que Felipe vomitara sangre y gritara en el aire. Pronto, se estrelló con
fuerza contra el suelo e hizo una grieta en el mismo.
Jaime avanzó, siguiendo trayectoria de Felipe, y reapareció de nuevo frente a éste.
Los colores se agotaron en el rostro de Felipe, que quedó tendido en el suelo, mientras Jaime,
con una mirada gélida y aterradora, le pisaba cabeza.
El miedo surgió en el interior de Felipe cuando percibió intención asesina de Jaime.
Justo cuando estaba a punto de pedir clemencia, Felipe vio que Astrid se acercaba. Al instante,
su vanidad le hizo sentirse abrumado por el impulso de hacerse el duro.
—Jaime, acaba conmigo si eres tan capaz. Si no, te mataré cuando me levante.
Aunque Felipe se estaba haciendo el valiente, en realidad estaba muerto de miedo en ese
momento.