Capítulo 1354
En ese momento, Doroteo se odió a sí mismo por haber perdido racionalidad y traicionar a
Cecilia.
Si aún podía aliarse con Pcio Carmesí, era imposible que Secta de Bestia Divina no se
desarrora sustancialmente con lo poderoso que era Jaime en ese momento. Sin embargo, era
demasiado tarde para eso.
Jaime se acercó a Doroteo y lo miró con frialdad.
En respuesta a gélida mirada de Jaime, Doroteo tembló con aún más violencia.
Entonces, ésteenzó a arrastrarse a los pies de Jaime.
—Lo siento, se?or Casas. Me he equivocado. Me he equivocado de verdad. La culpa es mía por
haber perdido racionalidad. También me obligó Clemente. Por favor, no me mate, se?or
Casas. Estoy dispuesto a hacer todo lo que quiera. Todo lo que quiera...
Siguió arrastrándose y pidiendo clemencia mientras Cecilia levantaba cabeza del abrazo de
Jaime.
Tras pedirle a Jaime que dejara en el suelo, se puso en pie y miró a Doroteo con maldad.
—Los hombrecillos babososo tú que se apoyan en gente más poderosa son los más
despreciables, Doroteo. Yo creía que eras un buen hombre... —Lo odiaba más que a Clemente.
Si no fuera por Doroteo, que abusó de su confianza en él, Clemente no habría conseguido lo
que quería.
—Me equivoqué, Lady Campana. Ahora lo sé. Por favor, perdóneme. No lo volveré a hacer... —
Doroteo se echó a llorar.
El desprecio en los ojos de Jaime aumentó mientras miraba con frialdad al patético hombre.
Al principio, pensó que Doroteo era un hombre bastante bueno. Después de todo, Doroteo dijo que no
podía seguir ignorando los atroces actos de Ricardo y mató a éste.
Sin embargo, cuando se convirtió en el líder de Secta de Bestia Divina, empezó a actuar igual que
Ricardo. Era posible que su verdadera naturaleza no se revra hasta que ocupara una posición lo
suficientemente alta.
—Basura —se mofó Jaime antes de patear algo.
Un afdo trozo de baldosa del suelo atravesó el cuello de Doroteo.
Doroteo se sujetó el cuello con ambas manos, queriendo decir algo, pero sin poder hacerlo. Momentos
después, se desplomó en el suelo, muerto.
No fue hasta que Cecilia vio el cadáver de Doroteo que su rabia se calmó.
—Vamos, Jaime. —En ese momento, e estaba mando a Jaime por su nombre en lugar de Se?or
Casas.
Eso podría haber demostrado lo mucho que había mejorado su rción.
Sin embargo, Jaime no se dio cuenta de nada y habló.
—Ya lo dije antes. Haré sufrir a todos los de familia Rodríguez si Clemente te toca.
La cara de e se sonrojó.
—?Qué estás diciendo? Clemente no me ha tocado en absoluto. Estoy bien.
Se quedó perplejo.
—Pero ha dicho que ya te has convertido en su mujer.
—Tonto. ?Por qué le crees a él y no a mí? —E puso los ojos en nco—. Deberíamos irnos ahora.
Si no, Moly va a morir de un ataque de pánico.
Después de que Cecilia terminó de har, dio dos pasos hacia adnte. Sin embargo, su
cuerpo aún no se había recuperado del todo, así que casi se cae.
Por suerte, Jaime se movió rápido y sostuvo.
—Creo que es mejor que te lleve de vuelta.
Con Cecilia en brazos, regresó al Pcio Carmesí. Moly esperaba ansiosa en entrada del
edificio. Era natural, ya que aún no había recibido ninguna noticia sobre su hermana, a pesar de
que ya casi había amanecido.
Justo cuando su ansiedad estaba llegando al límite, una figura apareció de repente. Pronto vio
a Jaime regresando con Cecilia.
Verlos juntos aturdió a Moly porque, en ese momento, notó que Cecilia rodeaba el cuello de
Jaime con sus brazos. El dúo parecía muy íntimo.
Cuando que llegaron al Pcio Carmesí, Cecilia le susurró a Jaime.
—Bájame, rápido.
Material ? N?velDrama.Org.
Después de todo, e era líder del Pcio Carmesí. Su reputación se vería afectada si
veían actuando con tanta intimidad con un hombre.
Cuando Jaime colocó de nuevo en el suelo, se arregló ropa antes de caminar hacia el
Pcio Carmesí.