17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El despertar del Drag贸n > Cap铆tulo 1350

Cap铆tulo 1350

    Capítulo 1350


    Clemente, Fil y Yuvan no sólo atacaron a Jaime en conjunto, sino que todos habían utilizado


    sus ticas definitivas. Sin embargo, este último no sufrió ni siquiera un rasgu?o después de


    que sus golpes cayeran sobre él.


    Una diferencia tan grande de capacidades era evidente, incluso para una persona normal.


    Jaime miró con frialdad a los tres hombres, que estaban en estado de shock.


    —Hmph.


    Tras ese gru?ido, una enorme ráfaga de energía estalló de repente desde el hombre.


    Con élo centro,enzó a extenderse en todass diriones. Antes de que los tres


    hombres frente a él pudieran reionar, ya habían sido barridos por tremenda energía.


    ?Flush!


    Bajo el ataque de aterradora energía, toda mansiónenzó a derrumbarse sin previo


    aviso.


    Abriendo su sentido espiritual, Jaime encontró de inmediato habitación donde estaba Cecilia.


    En un instante, su figura se desdibujó.


    En poco tiempo, apareció ante Cecilia.


    Cecilia miró al hombre que tenía dnte. Antes de que pudiera recuperar cordura, Jaime ya había


    abrazado. Para entonces, losdrillos ys tejas de toda mansión habían empezado a llover.


    Jaime protegió a Cecilia con celo, permitiendo que esosdrillos le golpearan a él en su lugar. Sin


    embargo, no pudieron herirle en absoluto.


    Cuando el polvo se hubo asentado, Jaime permaneció de pie, orgulloso, entre los ebros, con


    Cecilia en brazos.


    Cecilia se abrazó a su cuello con fuerza, mientras lo miraba fijamente.


    Material ? N?velDrama.Org.


    Estaba roo el día que e estaba increíblemente emocionada.


    —?En verdad estás vivo, Jaime?


    Se mordió elbio sonrosado con fuerza,s lágrimas caían por su rostro sin control.


    —Estoy bien. ?Cómo podría morir? Mucha gente quiere mi vida, pero por desgracia, no pueden


    matarme —aseguró Jaime con una sonrisa.


    Justo en ese momento, Clemente, que había sido barrido, se levantó con dificultad y se limpió


    sangre deisura de losbios.


    Sus ojos ardieron de color escata cuando vio a Cecilia en los brazos de Jaime.


    —?Fil, Yuvan, tenemos que matarlo hoy! Lleva a Cecilia en brazos, así que no puede defenderse —dijo


    a los otros dos hombres.


    El dúo asintió antes de empezar a condensar energía marcial en preparación para otro ataque.


    —?Rápido, bájame, Jaime! ?No te preocupes más por mí!


    Cecilia se apresuró a instar a Jaime a que bajara al ver que se había convertido en su carga.


    Por sorpresa, Jaime no soltó. En cambio, le dedicó una sonrisa y murmuró:


    —?Qué pueden hacerme estos tres pedazos de basura, aunque no pueda hacer ningún movimiento?


    Ante su despreocupación, mirada de e se suavizó bastante. En ese momento, su impresión de


    Jaime volvió a mejorar a pasos agigantados. Mientras tanto, furia de los tres hombres ardía ante el


    desprecio de Jaime hacia ellos.


    Fil dirigió ambas manos hacia los ebros e hizo un movimiento de agarre.


    Poco después, losdrillos ys tejas destrozadasenzaron a arremolinarse en el aire. En el


    siguientetido, unanza de varios metros dergo se materializó en mano del hombre. A


    continuación, se formaron másnzas, suspendidas en el aireo flechas afdas con un


    arco, listas para sernzadas en cualquier momento.


    Clemente también formó de inmediato sellos de mano. Una aterradora ráfaga de energía marcial


    estalló, seguida de brintes bs de fuego del tama?o de balones de fútbol que aparecieron


    en el aire.


    Yuvan tampoco se quedó de brazos cruzados. Condensando su energía en su campo de elixir,


    hizo sellos de mano. A su alrededor se manifestaron innumerables sombras de pu?os, cada


    una de es tan afdao una espada.


    Jaime observó cómo el trío hacía los preparativos con seriedad, y susbios se curvaron hacia


    arriba.


    —Resulta que familia Rodríguez es experta en magia. En ese caso, jugaré un poco con todos


    ustedes.


    Después de decir eso, un escudo invisible los cubrió a él y a Cecilia.


    Como estaba acunando a Cecilia en sus brazos, sólo podía protegerse a sí mismo, pero no a


    e se limitaba a usar el Cuerpo de Golem.


    Por lo tanto, hizo algunos sellos de mano para que se materializara un escudo invisible de


    nada que pudiera protegerlos a ambos.


    —?Ataquen! —rugió Clemente.


    Los tres atacaron al mismo tiempo. Innumerablesnzas y bs de fuego salieron disparadas


    hacia Jaime.


    Las sombras de los pu?os lo seguían de cerca, neando golpear al hombre después de que


    primera andanada de ataques destrozara su barrera defensiva.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)