Capítulo 1347
—Esto es imposible. Debe ser falso. Esa persona debe estar haciéndose pasar por él —Mientras
Doroteo haba, se puso en pie y salió del edificio. Sin embargo, no se atrevió a revrse de
inmediato.
Doroteo quería asegurarse de si el visitante era realmente Jaime. Si en verdad era este último,
entonces tendría que idear un n.
Doroteo echó un vistazo al exterior cuando llegó a puerta. Mientras tanto, Jaime estaba de pie frente
a puerta, frunciendo el ce?o.
—?Qué pasa con Doroteo? ?Por qué se entretiene cuando ya sabe que estoy aquí? —murmuró en
voz baja.
Jaime ya había anunciado su llegada hacía tiempo, pero aún no le habían concedido entrada. Todo
eso hizo que su temperamento se encendiera.
Perdiendo paciencia, liberó su sentido espiritual y de inmediato detectó a Doroteo, que lo estaba
espiando.
Jaime estaba confundido por el descubrimiento. No entendía por qué Doroteo lo observaba en secreto
en lugar de dejarlo entrar cuando éste ya sabía de su llegada.
??Podía este tonto haber hecho algo malo??.
Al mismo tiempo, a Doroteo le quearons piernas y su frente se cubrió de sudor en cuanto
confirmó que era Jaime el que estaba frente a puerta.
Al notar el extra?oportamiento de Doroteo, el discípulo mó en voz baja:
—Lord Cordero…
—Haz pasar al se?or Casas. Y no le digas que ya sé de su llegada —informó Doroteo.
El discípulo asintió y se fue. Mientras tanto, Doroteo volvió de inmediato al salón y respiró hondo
varias veces. Sintiendo que ya era hora de salir, Doroteo marchó hacia salida. Casualmente, Jaime
había entrado en s.
Doroteo dijo con amabilidad:
—?Se?or Casas! Estaba a punto de salir a recibirlo. No esperaba que hubiera entrado. Por favor, tome
asiento.
Doroteo sirvió a Jaime una taza de café. Al fin y al cabo, el primero había sido testigo des
capacidades de Jaime con sus propios ojos en el pasado.
N?velDrama.Org owns ? this.
Jaime miró a Doroteo con frialdad, sin pesta?ear, provocando un escalofrío en este último. Incluso
gotas de sudor resbban por su frente.
—Se?or Casas, ?puedo saber a qué se debe su repentina visita a estas horas? —preguntó Doroteo
con ansiedad.
—Lord Cordero, ?ha venido hoy aquí Lady Campana? —preguntó Jaime.
—Sí. Tenía algo que discutir con Lady Campana. Sin embargo, se fue antes de que cayera noche.
?Qué ocurre? ?No ha vuelto a pcio? —preguntó Doroteo, fingiendo sorpresa.
Jaime asintió.
—No lo hizo. ?Puedo saber cuál era el asunto importante que tenías que tratar con Lady Campana?
Doroteo hizo lo posible por reponerse antes de explicar:
—Ah, no es gran cosa. Es que el se?or Rodríguez, quiero decir Clemente, de familia Rodríguez,
vino a buscarme hace unos días. Quería que lo presentara ante e, pero lo rechacé. Me preocupaba
que familia Rodríguez me creara problemas, así que invité a Lady Campana a venir aquí para
discutirlo. Quería que me diera su opinión sobre cómo deberíamos tratarlos en caso de que vinieran a
buscarme problemas.
—?La familia Rodríguez? —Jaime frunciós cejas. No conocía a familia Rodríguez de Campo
Salvaje.
Por otra parte, había innumerables sectas y familias en Región Suroeste. Por tanto, era normal que
Jaime nos conociera todas.
—La familia Rodríguez es más rica de Campo Salvaje. En el pasado, tanto su familiao mi secta
nunca se interpondrían en el camino del otro. Ahora que los poderes de Secta de Bestia Divina se
han reducido mucho... —Doroteo se interrumpió y dejó de har. Sin embargo, Jaime sabía lo que
Doroteo quería decir.
Sin su poder, naturalmente serían intimidados por los demás. Esa era dura realidad del mundo de
las artes marciales. Todo dependía de lo poderosa que fuera una persona o una organización.
—?Podría Lady Campana estar secuestrada por familia Rodríguez? —preguntó Jaime.
—Eh... no estoy seguro de eso. —Doroteo negó con cabeza.
Jaime miró a Doroteo durante un rato, haciendo que éste se sintiera muy ansioso.
Por fortuna, Jaime retiró de inmediato su mirada y dijo:
—Lord Cordero, por favor, infórmeme si tiene alguna noticia sobre el paradero de Lady Campana…
—No se preocupe, se?or Casas. Sin duda le informaré si encuentro. —Doroteo asintió.