Capítulo 1345
—?Doroteo, eres increíblemente desvergonzado! —Cecilia se levantó furiosa, queriendo darle
una bofetada a Doroteo.
Por desgracia, en el momento en que se levantó, su cuerpo se sintió débil, e incluso su energía
marcial no pudo ser convocada.
Esto hizo que rabia de Cecilia se disparara, y temra de rabia.
—Deje de intentar resistirse, Lady Campana. Haga lo que le digo. Le prometo que trataré bien
—dijo Clemente, con una sonrisa socarrona en losbios mientras estiraba mano para tocar
el rostro de Cecilia.
—?Lady Campana, corra!
En ese momento, los dos discípulos de Pcio Carmesí, que habían estado de pie detrás de
Cecilia, sacaron sus espadas ys apuntaron a Clemente.
Cada uno tomó undo y cargó contra Clemente.
Al ver eso, Clemente resopló, agarrós espadas de los discípulos ys retorció con fuerza.
?Bam!
Las espadas se rompieron, con sus otras mitades en mano de Clemente. Inmediatamente después,
Clemente agitó su mano y un frío destello brilló.
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Una herida apareció en el cuello de cada uno de los discípulos. Luego se agrandó, y sangre brotó
de ellos.
Los ojos de Cecilia se abrieron de par en par al ver horrible muerte de los discípulos. Aunque estaba
demasiado débil para moverse, se obligó a derribar a Clemente.
Clemente rgó mano y agarró de mu?eca, poniénd bajo su control.
—Suéltame, monstruo. Te reto a que me mates —gritó Cecilia con furia.
Sin embargo, Clemente parecía no inmutarse por sus pbras. De hecho, cuanto más lo rega?aba,
más feliz se sentía.
—Bien hecho, Lord Cordero. Ordenaré a alguien que le traigas píldoras de mejora en cuanto
regrese —dijo Clemente a Doroteo.
—Está siendo demasiado educado, se?or Clemente. Si es así, aceptaré con amabilidad su oferta.
?Debo hacer que alguien lo lleve de vuelta? —preguntó Doroteo de forma hgadora.
—No, está bien. Podemos volver por nuestra cuenta. —Con eso, Clemente levantó a Cecilia y salió de
laisaría.
Cecilia luchó con todas sus fuerzas.
—?Suéltame, cabr*n!
Lamentablemente, por mucho que luchara, no podía liberarse del agarre de Clemente. Al no poder
más, le mordió en el hombro.
—?Ah! —Clemente chilló de dolor y enseguida le dio un golpe en nuca a Cecilia.
Así, Cecilia se desmayó. Al mismo tiempo, Clemente maldijo en voz baja:
—Esta se?orita es bastante peleonera. Me gusta.
Mientras tanto, Moly dio instriones a unos cuantos hombres para que vigran parte trasera de
monta?a del Pcio Carmesí. Al fin y al cabo, cueva estaba en un lugar no muy lejano de
monta?a. No iba a dejar que nadie entrara en e.
En un lugar no muy lejano a ellos, una sombra apareció lentamente. Después de observar a
Moly y a los demás durante algún tiempo, sombra saltó de inmediato hacia parte posterior
de monta?a y se deslizó hacia cueva.
Los movimientos de sombra fueron tan rápidos y ligeros que no hicieron ningún ruido. De
este modo, Moly y los demás no se dieron cuenta de lo ocurrido.
Mientras el cielo se oscurecía poco a poco, Moly miró hora y preguntó:
—?Por qué no ha vuelto Cecilia todavía? No me digas que le ha pasado algo.
Moly seguía sintiéndose inquieta y sus párpados no dejaban de temr. Se dirigió a entrada
del pcio y esperó ansiosa el regreso de Cecilia.
Pronto, el cielo se oscureció, con innumerables estres titndo en el cielo. Ya había pasado
la hora de cena, pero no había noticias de Cecilia. Esto hizo que Moly se preocupara
demasiado.
Después de todo, Cecilia nunca se quedaba fuera hasta tan tarde. Ahora que había pasado
tanto tiempo, su ausencia sólo podía significar que había ocurrido algo. Además, muchas
familias y sectas tenían ms intenciones contra el Pcio Carmesí. Para colmo de males,
belleza de Cecilia hacía que codiciaran más.
Tras analizar situación, Moly no tuvo más remedio que reunir a algunas personas para
dirigirse a Secta de Bestia Divina en busca de Cecilia. La primera quería averiguar qué
estaba pasando.
Justo cuando Moly estaba a punto de salir del Pcio Carmesí con un grupo de personas,
vieron a alguien que se dirigía lentamente hacia ellos.
Al ver eso, Moly frunció el ce?o y ordenó a los demás que estuvieran en guardia.