Capítulo 1319
Jaime había llegado de nuevo al callejón junto al edificio de Alianza de Guerreros en Ciudad
de Jade.
Había visto a Josefina cuando Saulo lo trajo aquí última vez. Esta vez, Jaime había venido
solo con el Necroanillo para rescatar a Josefina. Con un objeto mágicoo el Necroanillo,
salvar a Josefina debería ser muy fácil.
Tras tomarse un momento para observar su entorno, Jaime vio que nadie le prestaba atención y
sacó el Necroanillo, que emitía una tenue luz al activarlo.
Entonces Jaimenzó el Necroanillo al aire, y al instante apareció un agujero negro. De
inmediato saltó al agujero negro y un segundo después apareció en el interior de mazmorra
de Alianza de Guerreros.
Todass celdas del cbozo tenían puertas de metal con cerraduras. Al oír conmoción,
gente des celdas se asomó a sus puertas. Pero Jaime no tuvo tiempo de observarlos.
Recordó celda en que estaba Josefina y corrió hacia e tan rápidoo sus piernas le
permitieron.
Josefina estaba tumbada en cama cuando Jaime llegó a su celda, que resultó ser bastante
decente. Aun así, seguía estando en un cbozo, privánd de libertad y luz del sol.
—Josefina... —Jaime mó con suavidad.
Josefina se tensó al oírlo y se incorporóo un rayo mientras miraba a su alrededor. Se
congeló al ver a Jaime y sus lágrimas cayeron al instante.
Corriendo hacia puerta, agarró con fuerza mano de Jaime a través de los barrotes.
—?Qué haces aquí, Jaime? —preguntó Josefina emocionada.
—He venido a rescatarte. No quiero que te quedes encerrada aquí... —Jaime se congeló a mitad de
frase cuando su mirada se posó en miríada de agujeros que había en su brazo.
Unos segundos después, empezó a temr por todo el cuerpo mientras una de ira extrema le
recorría el cuerpo. Sabía exactamente lo que significaban esos agujeros dejados pors agujas.
?Esos hijos de p*ta de Alianza de Guerreros están cultivando a Josefina por su sangre. ?Maldita
sea! Me odio por ser tan inútil. ?Ojalá hubiera podido rescata antes!?.
Las lágrimas de Jaime empezaron a fluir mientras apretaba los dientes en se?al de arrepentimiento.
Josefina se acercó de inmediato para secarles lágrimas mientras lo consba:
—Oye, eres un hombre adulto, así que no lloreso una ni?a ahora. Aquí me va bien. Como puedes
ver, me tratan muy bien. No te preocupes; no se atreverían a hacerme ningún da?o.
Escuchar esas pbras sólo hizo que Jaime se sintiera aún peor consigo mismo.
—Apártate, Josefina. Te saco ahora mismo —dijo mientras concentraba el Poder de los Dragones en
sus dos brazos, haciendo que estos emitieran un brillo dorado.
Instantes después, Jaime agarró los barrotes e intentó romperlos con un fuerte tirón.
A pesar de tener una fuerza de agarre que superabas decenas de tondas, no pudo hacer ningún
da?o as barras de metal, y mucho menos dos lo más mínimo.
Al darse cuenta de ques barras de metal habían sido reforzadas con magia, Jaime sacó su
Espada Matadragones.
Belongs to (N)?vel/Drama.Org.
La espada zumbóo una abeja furiosa mientras cargaba para un poderoso ataque. Unos
segundos después, Jaime golpeós barras de metal con todas sus fuerzas.
?ng!
El ruido ensordecedor casi les revienta los tímpanos al resonar por toda mazmorra.
Las mu?ecas de Jaime casi se entumecieron por vibración del impacto, pero los barrotes de
metal seguían impecables.
En ese momento, los ojos de Jaime estaban inyectados en sangre ys venas de su cuello se
abultaban mientras gritaba con rabia:
—Esto es imposible... Es imposible.
Entonces activó el Poder de los Dragones y energía espiritual de su campo de elixir.