17kNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
17kNovel > El despertar del Drag贸n > Cap铆tulo 1316

Cap铆tulo 1316

    Capítulo 1316


    A decenas de kilómetros de distancia, Saulo ya había caído al suelo por agotamiento.


    En ese momento, estaba agonizando por tener todos los huesos destrozados. Sólo gracias al


    Necroanillo había logrado escapar. Sin embargo, descubrió que Jaime le había robado el


    Necroanillo cuando no volvió con él.


    —?Te mataré, Jaime Casas, aunque sea lo último que haga! —rugió Saulo.


    —?De qué te serviría gritar por ello? —se burló en su mente voz enjuta—. ?Por qué no


    trabajas en aumentar tu poder?


    —Pero... No sé cómo aumentar mi poder. Ya no tengo más recursos…


    A pesar de su deseo de ser más poderoso, falta de recursos impedía a Saulo hacerlo.


    —?Idiota! —reprendió vieja voz a Saulo en tono afrentoso—. ?No te he dicho que absorbas el


    poder y esencia de los demás?


    Los ojos de Saulo briron.


    —Bien —concedió mientras apretaba los dientes—, haré caso a todas tus pbras.


    All rights ? N?velDrama.Org.


    En cuanto Saulo habló, una nie negra envolvió todo su cuerpo y reparó todos sus huesos rotos.


    En ese momento, pasó por allí un Gran Maestro de Artes Marciales. Saulo se abnzó sobre élo


    un tigre hambriento y se levantó un momento después con una mirada de satisfión en sus ojos


    inyectados en sangre. Sin embargo, mitad de cara de Saulo ya se había podrido. La masa


    ensangrentada en undo de su cara era particrmente grotesca.


    El descubrimiento del cambio en su interior inquietó a Saulo.


    —No te preocupes —le consoló débil voz,cida—. Esto es un efecto secundario; tu carne


    volverá a crecer pronto. Concéntrate en aprovechar el poder de los demás a partir de ahora.


    Saulo no dijo nada. En cambio, se puso una camisa negra y se envolvió cabeza con un pa?uelo


    negro.


    Ese momento indicaba aparición de otro Cultivador Demoníaco parásito en el mundo des artes


    marciales.


    Mientras tanto, en Alianza de Guerreros de Ciudad de Jade, Sion tenía el ce?o fruncido. En lugar de


    ocupar su habitual asiento de honor, había sido relegado a uno de los asientos menores.


    Aunque nadie ocupaba el asiento principal, una voz provenía de su dirión.


    Los que estaban sentados a ambosdos de s eran funcionarios de alto rango de Alianza de


    Guerreros. Aunque todos eran caras nuevas, cada uno de ellos era un marqués des artes marciales.


    Era evidente que no respetaban a Siono presidente de asociación a pesar de su cortesía hacia


    ellos.


    —Sion Zapata,o presidente de Alianza de Guerreros, ?conoces tus crímenes por permitir que


    nuestros terrenos prohibidos sean invadidos por un chico que también asesinó a otros innumerables?


    La voz, que hizo que a uno se le erizara columna vertebral, llegóo si viniera del cielo y del


    respaldo del asiento principal al mismo tiempo.


    Sion se estremeció y empezó a sudar. Con un ruido sordo, cayó de rodis al suelo.


    —Ha sido un descuido por mi parte. Por favor, ten piedad de mí, Tacio.


    El cuerpo de Sion temba, un ro indicador de lo aterrorizado que estaba.


    Era el líder de Alianza de Guerreros y un marqués des artes marciales, y sin embargo


    estaba temndoo una hoja. Si alguien se enteraba de esto, sería el hazmerreír del siglo.


    —?Estás seguro de matar a Jaime? —preguntó el mado Tacio—. No se puede permitir que el


    chico siga vivo.


    —Lo estoy. Definitivamente puedo matar a Jaime. Quédate tranquilo, Tacio. —Tras hacer esa


    promesa, Sion cambió de inmediato de tema—. Es que, estando el se?or Szar por allí


    puede…


    —?Hmph! —Sonó un frío gru?ido de desdén, seguido de inmediato por una inmensa fuerza que


    golpeó a Sion, que lo hizo navegar por el aire antes de caer.


    Conmocionado, Sion no se atrevió a tener más mínima duda después de aquello. Volvió a


    arrastrarse hacia el vestíbulo de inmediato.


    Todos los demás estaban igual de nerviosos. Aunque nunca habían visto cara de Tacio, ser


    capaz de dejar impotente a un marqués des artes marciales era una prueba de inmensa


    fuerza de Tacio.


    —No te preocupes, Tacio —afirmó Sion una vez más—. Mataré a Jaime.


    El ambiente dentro de s se rjó después de que Sion hara. Los suspiros de alivio de


    los ocupantes eran prueba de que Tacio se había marchado.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
The Wrong Woman The Day I Kissed An Older Man Meet My Brothers Even After Death A Ruthless Proposition Wired (Buchanan-Renard #13)