Capítulo 1312
Los miembros de familia Ramos se asustaron por lo que habían visto y salieron corriendo en
todas diriones.
Jaime, sin embargo, alcanzó de inmediato a Roldán de una s zancada.
—?Dónde está Saulo? —preguntó Jaime con frialdad.
—Por favor, tened piedad. No me mates... —El mayordomo tembló en sus botas—. El se?or
Noguera ha sido enviado al almacén. Puedo llevarlo allí.
Al ver lo maltrecho que estaba el hombre, Jaime aflojó su agarre sobre él.
—Intenta algo raro y te mato.
—Nada de trucos, nada de trucos…
No había forma de que Roldán intentara ningún tipo de artima?a en esas circunstancias.
Teniendo en cuenta que ni siquiera Enzo era rival para Jaime, Roldán conocía sus propias
limitaciones.
El tembloroso mayordomo guio así a Jaime hacia el almacén.
Mientras tanto, en el interior del almacén, los ojos de Saulo briban mientras examinaba
aquellos montones y montones de hierbas medicinales y cristales que se atesoraban en aquel
espacio.
—Mírate. Por mucho que hayas conseguido reunir, ?están lejos de ser suficientes para ayudarte a
alcanzar el nivel de marqués des artes marciales!
En ese momento, una inflexión de brúj vocalizó dentro de su cabeza.
—Entonces, ?cómo podría alcanzar el nivel de Marqués des Artes Marciales y matar a Jaime? —
preguntó Saulo.
—?Sólo absorbiendo fuerza de otras personas podrás acelerar tu propia progresión! —respondió
voz hechizada.
—?Me estás pidiendo que practique el Cultivo Demoníaco? ?Que me convierta en un Cultivador
Demoníaco?
Las cejas de Saulo se arrugaron.
—?Un Cultivador Demoníaco? ?Qué es un Cultivador Demoníaco en un mundo donde los fuertes
devoran a los débiles? ?Acaso práctica de tu familia de robar a otros sus recursos no constituye una
expresión de Cultivo Demoníaco en sí misma? En esta época, en que el poder es lo correcto, ?en
realidad crees que esos luchadores que has visto no han vaciado a los demás de sus esencias? —
preguntó con fastidio voz enjuta dentro de su cabeza.
Saulo mantuvo su silencio durante algún tiempo antes de volver a har.
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—?Cómo de fuerte puedes hacerme si decido practicar el Cultivo Demoníaco? ?Seré capaz de
derrotar a Jaime?
—Jajaja... ?Me estás tomando el pelo? ?Qué hay que temer de un simple Jaime Casas? Si haces lo
que te digo, puedo ayudarte a alcanzar alturas inimaginables. Para entonces, tendrías todo el mundo
des artes marciales a tus pies, y no tendrías que temer a nadie... voz enjuta dejó escapar una
carcajada bulliciosa.
—?No me digas que puedes permitirme convertirme en un santo des artes marciales? —La
respiración de Saulo se volvió más agitada.
Para ser ros, destreza del Santo des Artes Marciales superaba con creces del Marqués de
las Artes Marciales, y durante mucho tiempo, Saulo no había oído har de nadie que lo hubiera
alcanzado.
En cuanto al nivel legendario del Soberano des Artes Marciales, que superaba incluso al del Santo
des Artes Marciales, siempre lo había considerado una pura fantasía.
—Estás siendo demasiado miope, ya que el camino marcial es ilimitado. Podrías llegar a alcanzar
inmortalidad. Todo lo que tienes que hacer es seguir mis instriones de cerca. Deja que me
reencarne en tu cuerpo, ?y me aseguraré de que estés en cima del mundo des artes marciales!
Serías su gobernante y yo podría saciar mi sed de venganza…
La voz dentro de cabeza de Saulo se suavizó, y luego se desvaneció gradualmente hasta
desaparecer.
Saulo se quedó sorprendido.
—?Puedo preguntarte algo? ?Quién eres exactamente? ?Eres un Cultivador Demoníaco?
Seguía sin entender naturaleza de sombra oscura que se había adherido a su cuerpo.
—?Un Cultivador Demoníaco? —se burló voz enjuta—. No son más que mis subordinados.
Aunque Saulo no respondió, sintió con fuerza que sombra incrustada en él no era una figura
ordinaria.
—?Se?or Casas, Saulo está dentro! —dijo Roldán mientras se?ba hacia el almacén.
Una vez que divisó el edificio, Jaime proyectó de inmediato su propio sentido espiritual y captó
al instante presencia de Saulo.
En reconocimiento de que el mayordomo habíaunicado lo suficiente, Jaime dijo:
—Ahora, lárgate…
El mayordomo, aliviado, salió medio corriendo y medio huyendo de allí.
Mientras tanto, Saulo se disponía a iniciar su cultivo en el interior del almacén cuando aque
voz enjuta le advirtió de repente:
—Jaime Casas está aquí…