Capítulo 1296
Mientras tanto, en Aldea de los Vinos, Jaime se dirigió al instante a Ciudad de Jade tras
derrotar as marias zombis. Independientemente de si tuviese éxito o no, iba a intentarlo.
Aunque Jaime no se atrevía a tener grandes esperanzas, tenía que hacer algo. No estaba
dispuesto a ver a Josefina sufriendo.
Al mismo tiempo, en Alianza de Guerreros, Sion tenía los ojos cerrados mientras su
expresión se tornaba grave.
Entres siete marias zombis, cuatro eran marqueses de artes marciales. Sin embargo, no
fueron capaces de matar a Jaime.
—Car*jo. ?No pueden esperar a que Jaime esté solo y hacer sus movimientos contra él? ?Por
qué demonios fueron a Vi de los Vinos? Menuda b de idiotas —rega?ó Sion. Sin
embargo, no podía hacer nada al respecto, puess marias zombis eran incapaces de
pensar. No podían pensar en eso.
Los pocos ancianos que estaban junto a Sion no se atrevieron a har.
—No se queden ahí. ?Piérdanse! Todos ustedes son basura —Sion rugió.
Ahora que Jaime había alcanzado el rango de Marqués des Artes Marciales, estos ancianos ya no
eran rivales para Jaime. Sion se sentía frustrado cada vez que los miraba.
Los tres ancianos no se atrevieron a har. Con cabeza agachada, se escabulleron al instante. El
jefe de los ancianos resopló airadamente mientras salían pors puertas principales de Alianza de
Guerreros.
—Es demasiado. ?Somos los ancianos de Alianza de Guerreros! ?Cómo se atreve a tratarnos así?
—se burló con sorna el Gran Anciano, ramente descontento con actitud de Sion.
—Olvídalo. No somos lo suficientemente buenos. Nunca seremospetencia de Jaime, aunque
unamos nuestras fuerzas —respondió el Segundo Anciano, suspirando.
—Jaime es aterrador. Incluso me dijo que pasara un mensaje al presidente Zapata de que irrumpiría
solo en Alianza de Guerreros. —La voz temblorosa del Tercer Anciano sonó al recordar su
encuentro con Jaime.
—?Hmmm! ?Se está sobreestimando! ?Cree que es invencible después de matar a Demetrio? —se
mofó el Segundo Anciano.
En el momento en que terminó su frase, los tres ancianos se congron al ver que Jaime se acercaba
a ellos. Empezaron a respirar. Incluso el Segundo Anciano, que antes estaba insultando a Jaime,
temba de miedo.
Jaime también se fijó en los tres ancianos, pero decidió ignorarlos. En su lugar, pasó por dnte de
ellos y se dirigió a Alianza de Guerreros.
Los ancianos ya no eran una amenaza para Jaime.
Al ver que Jaime pasaba junto a ellos, los ancianos intercambiaron miradas sin saber qué hacer. El
Segundo Anciano estaba a punto de har y detener a Jaime, pero el Gran Anciano le hizo car.
—Gran Anciano, Jaime se va a Alianza de los Guerreros —dijo el Segundo Anciano.
—Sí, puedo verlo. No estoy ciego —El Gran Anciano lo fulminó con mirada—. Deberíamos
irnos. Finjamos que no lo hemos visto. ?Quieres ser el chivo expiatorio?
El Segundo Anciano negó con cabeza ante eso. Así, los tres ancianos se fueron, fingiendo
que nunca vieron a Jaime.
En entrada de Alianza de Guerreros, había dos guardias a ambosdos de puerta.
Ambos guardias eran Grandes Maestros de Artes Marciales.
En una ciudad peque?a, un Gran Maestro de Artes Marciales experto tenía un alto estatus y era
tratado básicamenteo un rey, pero en este lugar, sólo podían ser guardias. No obstante,
estos dos Grandes Maestros de Artes Marciales no se quejaron, ya que los beneficios de poder
unirse a Alianza de Guerreros y tener recursos directos para el cultivo eran iparables.
Con progresión de rangos y su creciente dependencia de los recursos para el cultivo, los dos
guardias sólo podían permanecero guardias en Alianza de Guerreros.
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—Los tres ancianos fueron rega?ados antes. Parece que el presidente Zapata no está de buen
humor. Será mejor que no lo ofendamos —le dijo uno de los guardias al otro.