Capítulo 1249
—No es eso lo que quiero decir. Ya tengo novia, y no creo que sea buena idea que hagas esto
porque me pone en una situación difícil... —Cuando Jaime terminó de har, se apresuró a
salir.
Como era un hombre, temía no poder contrrse si se quedaba más tiempo, así que se fue. Al
ver que estaba a punto de irse, Cecilia cayó de repente de rodis al suelo.
él se sorprendió antes de ayudar con rapidez a Cecilia a levantarse. Sin embargo, seguía
manteniendo los ojos cerrados mientras no se atrevía a mira.
El fragante aroma de su cuerpo ya estaba poniendo a prueba sus límites. Si pusiera sus ojos en
e, temía no poder contenerse.
—?Qué está haciendo, Se?orita Campana? ?Póngase ropa rápido! Si tiene algo que decir,
?dígamelo después! —El pánico se podía ver en su cara.
Cecilia sonrió de repente al verlo así.
De inmediato se puso ropa y se sintió aún más atraída por él.
Y es que un caballeroo Jaime era raro de encontrar en esta época.
Jaime dejó escapar un suspiro de alivio cuando vio vestida.
—Dígame qué tiene en mente, Se?orita Campana —preguntó.
—?Espero que en verdad salve al Pcio Carmesí, Se?or Casas! —Cecilia retiró su sonrisa y pidió
con una expresión pesada.
—?No he matado ya a Porfirio? ?Qué otro peligro amenaza al Pcio Carmesí?
—Por eso es preciso porque has matado a Porfirio es por lo que corremos más peligro. Es el ahijado
de Ricardo, el líder de Secta Bestia Divina. Esa secta no nos dejará ir con facilidad por el asesinato
de Porfirio. Cuando llegue el momento, no sólo no podremos escapar des malvadas garras de
Secta Bestia Divina, sino que sufriremos un trato aún más cruel bajo sus manos... — explicó Cecilia
mientras su expresión se ensombrecía un poco.
All text ? N?velD(r)a''ma.Org.
Jaime permaneció en silencio. Para él era fácil enfrentarse sólo a Porfirio, pero no confiaba en ganar
una bata contra toda una secta, sobre todo si no tenía ni idea de lo poderoso que era Ricardo.
—?Qué tan poderoso es Ricardo, Se?orita Campana? Me temo que no me será fácil luchar contra
toda una secta yo solo —admitió con sinceridad.
—Ricardo debería ser un Marqués des Artes Marciales, Se?or Casas. Sin embargo, hace poco que
lo es. Además, ?no está solo, Se?or Casas! Todos en el Pcio Carmesí están dispuestos a hacer lo
que usted pide. A partir de ahora, ?estoy dispuesta a escuchar lo que usted diga! —El rostro de Cecilia
se sonrojó de forma abrupta cuando terminó.
Era porque sus pbras sonabano si fuera una esposa hando con su marido.
Un ce?o fruncido se vio en su rostro ya que no quería pasar mucho tiempo allí.
—?Quiero ayuda, Se?orita Campana, pero no tengo suficiente tiempo! Si Secta Bestia Divina no
viene tras ustedes, ?no puedo seguir quedándome aquí esperando hasta que lo hagan! —Jaime no
tenía tiempo para seguir quedándose en el Pcio Carmesí.
—Basándome en lo que sé de personalidad de Ricardo, seguro que vendrá a mar a nuestra
puerta dentro de diez días después de enterarse de muerte de su ahijado. Si no aparecen
después de diez días, entonces es usted libre de irse, Se?or Casas —aró Cecilia.
—?Bien, me quedaré aquí diez días más! —Jaime asintió.
Cuando pensó en cueva, preguntó:
—?Qué pasa con cueva que hay detrás del Pcio Carmesí, Se?orita Campana? ?Sigue
bloqueada con una roca dentro? —E dudó en responder cuando él preguntó por cueva,
pero cedió.
—Al parecer, un sacerdote murió en cueva durante meditación. él fue quien puso roca
allí.
Nadie sabía lo que había dentro de cueva. Sin embargo, basándose en abundante cantidad
de energía en el agua que salía de cueva, ?lo que hubiera dentro sería útil para el cultivo de
una persona! Por eso los ancianos del Pcio Carmesí construyeron su secta frente a cueva.
?Los ancianos también advirtieron a sus descendientes que nadie podía quitar roca o
estarían invitando a los problemas!
Sin embargo, algunos líderes del Pcio Carmesí seguían sintiendo curiosidad en los cientos
de a?os posteriores a formación de secta. Intentaron quitar roca, pero no importaba lo
que hicieran, roca permanecía inmóvil.