Capítulo 1245
Gracias al ataque, ángel sangraba por boca y nariz. Enseguida se arrojó al suelo y suplicó:
—Por favor, deja de pegarme. Te lo ruego.
ángel no esperaba que Porfirio no temiera a su padre.
Después de todo, se habíaportado con descaro en público sólo porque su padre era un
general del Ministerio de Justicia. Al mismo tiempo, nadie se atrevía a meterse con él.
Cuando vio el anuncio de Cecilia, decidió aprovechar oportunidad para aprovecharse de e.
Para su sorpresa, un simple general del Ministerio de Justicia no era nada a los ojos de una
poderosa secta.
Al final, ángel recibió una paliza. Aun así, Porfirio no mató al primero. Aunque el cargo de
general del Ministerio de Justicia no era poderoso, formaba parte del gobierno. Por lo tanto,
Porfirio decidió mostrar algo de respeto.
—Vete a mierda. ?Te habría matado hoy si no fuera por tu padre! —Porfirio rugió.
ángel salió corriendo del pcio. Ya no estaba de humor para divertirse cons bes Damas.
Todo el intercambio dejó a Cecilia pisoteando sus pies con rabia. Ni en sus mejores sue?os
esperaba que ángel se hiciera el interesante.
?Si hubiera sabido que su padre era Horacio, nunca le habría mostrado tanto respeto. ?Uf! Un
simple general del Ministerio de Justicia?.
Pensar en cómo ángel coqueteó con e ayer le hizo hervir sangre.
Ahora que ángel había huido, Porfirio miró a Cecilia con presunción.
—Dama Campana, ese refuerzo tuyo es una broma. No puedo creer que hayas ofrecido tu cuerpo
como rpensa. Mira situación actual. ?Hay alguien que ofrezca su ayuda? Es hora de que te
des cuenta de lo que está pasando y te rindas con obediencia. El Pcio Carmesí será mío en el
futuro. Con Secta Bestia Divinao respaldo, haré del Pcio Carmesí el segundo n más
poderoso del sur.
Porfirio se dirigió poco a poco hacia Cecilia con satisfión escrita en su rostro.
Al mismo tiempo, Cecilia seguía retrocediendo, con cara de asco.
—Animal pervertido. Nunca dejaré que te aproveches de nosotros, aunque muramos. Con eso, Cecilia
sacó su espada, preparándose para luchar hasta muerte.
Los discípulos del Pcio Carmesí también estaban listos para hacer lo mismo.
La única preocupación de Cecilia era Moly, que estaba desaparecida en ese mismo momento. Esto
hizo que primera estuviera muy preocupada.
—Se?orita Sánchez, una vez queience elbate, quiero que busque a Moly y se lleve —dijo
Cecilia a una anciana, Enriqueta Sánchez.
Enriqueta dudó un momento, pero asintió.
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—No se preocupe, Dama Campana. Me llevaré a Moly lejos de aquí.
Ahora que Cecilia no tenía más preocupaciones, miró con furia a Porfirio.
—Porfirio, uno de nosotros va a morir hoy, pase lo que pase. Así que, hazlo.
Porfirio exudó al instante un aura espeluznante y ordenó a los subordinados que tenía detrás:
—Atrápenlos, pero no los maten. Todavía son útiles con vida.
Con eso, Porfirio senzó directo hacia Cecilia, y todos senzaron a bata.
Sin embargo, el propósito de Porfirio no era matarlos. Por lo tanto, no fue con todo. Por eso Cecilia y
los demás pudieron luchar contra Porfirio y sus hombres.
Mientras se desarroba lucha, Moly seguía buscando a Jaime. E creía que no había
dejado el Pcio Carmesí.
Había estado buscando toda noche. De hecho, había buscado en cada centímetro del Pcio
Carmesí, pero Jaime no aparecía por ningúndo.
Moly se adentró en el Pcio Carmesí y caminó junto al arroyo.
La monta?a era el último lugar en el que no había buscado.
Al seguir el arroyo, pronto encontró una cueva.
La oscura cueva asustó un poco a Moly, que no se atrevió a entrar en e. Al fin y al cabo, rara
vez visitaba el lugar porque Cecilia decía que nadie debía entrar en él de forma casual.
Como Moly no se atrevía a entrar en cueva oscura, sólo podía gritar desde entrada:
—?Hay alguien ahí dentro? Jaime, ?estás ahí?
Su voz recorriórga cueva y por fin llegó a los oídos de Jaime.
Al oír eso, Jaime, que estaba cultivando, abrió los ojos.
Reconoció que era voz de Moly en cuanto escuchó.