Capítulo 1235
—Debo vengarme... —Jaime dijo con debilidad después de haberse calmado.
—?Venganza? —preguntó el Se?or Sanders.
Con un ligero movimiento, el Se?or Sanders arrojó al indefenso hombre antes de continuar:
—Escucha. El mundo des Artes Marciales tiene sus res, y yo decido cómo se llevans cosas en
el mundo des Artes Marciales de Ciudad de Jade. Si quieres rompers res y desobedecerme,
tendrás que demostrarme que tienes lo necesario para hacerlo. Si no puedes, deberás mantener
boca cerrada y hacer lo que yo diga. Quiero que abandones Ciudad de Jade ahora mismo. Será mejor
que huyas lo más lejos posible porque si te vuelvo a ver armando un lío aquí, te mandaré al infierno.
Aunque el Se?or Sanders haba con voz suave, sus pbras le sonaron a Jaime de manera muy
hostil.
Jaime guardó silencio y miró al moribundo Saulo, su mano temba con sutileza mientras sostenía
Espada del Cazador de Dragones.
Deseaba poder acabar con aquel hombre con su arma, pero sabía que, con el Se?or Sanders en su
presencia, no había ni más mínima posibilidad de que atacara a Saulo.
?Saulo ya está paralizado. Aunque salga vivo, vivirá con dolor el resto de su vida. Este dolor puede ser
la mejor venganza que pueda realizar?.
Con ese pensamiento, Jaime guardó su espada y miró a Heliodoro en silencio antes de saltar a
oscuridad.
—Váyanse todos —dijo el Se?or Sanders a Lázaro y al resto.
El hombre se estremeció de miedo ante orden y no tardó en hacer salir a su familia.
—?Por qué salvó a Saulo, Se?or Sanders? ?Por qué le pidió al Se?or Casas que abandonara Ciudad
de Jade? —preguntó Teodoro mientras se acercaba al funcionario.
—No es a él a quien estoy salvando, sino a Jaime —respondió el Se?or Sanders, mirando al hombre
ens últimas
—Jaime morirá si se queda en Ciudad de Jade.
Teodoro se quedó asombrado. ??Sabe algo el Se?or Sanders? Tal vez no debería preguntar. De todos
modos, no estoy en condiciones de preguntar?.
Después de que el Se?or Sanders se fuera, los restantes Nogueras vinieron con rapidez y llevaron a
Saulo a una habitación para su tratamiento.
Para su consternación, Saulo estaba tan grave que tendría que permanecer en si de ruedas durante
toda su vida, aunque pudieran salvarle vida.
Como joven y único heredero de una familia de Artes Marciales, ser discapacitado no era mejor que
estar muerto.
Como los sirvientes no sabían qué hacer con Saulo, sólo podían esperars órdenes de David una vez
que éste regresara.
De vuelta a habitación, Saulo se quedó solo para luchar contra el dolor que le había llevado varias
veces al borde de inconsciencia.
Aunque no podía mover un músculo, sus ojos seguían ardiendo de ira al recordar lo que Jaime le
había hecho.
—?Jaime Casas! ?Juro que no soy humano si no te mato! —Saulo soltó un grito de dificultad.All text ? N?velD(r)a''ma.Org.
—?Quieres matar a Jaime? —sonó de repente una voz chinte desde distancia.
—?Quién es?
Saulo giró cabeza hacia voz, sólo para ver una figura que aparecía poco a poco de nada en
habitación.
El herido abrió más los ojos para tener una visión más ra del hombre, pero persona le seguía
pareciendo borrosa por más que lo intentara.
Erao si no tuviera forma corporal, sino que fuera sólo una sombra.
??Pero ?cómo puede har una sombra??.
—No tienes que saber quién soy. Puedo curar tu cuerpo e incluso ayudarte a matar a Jaime —
continuó voz.
—?Qué quieres de mí?
Aunque Saulo estaba herido de muerte, aún tenía suficiente lucidez para saber que no había nada
gratuito en el mundo.
Si se le ofrecía ayuda, sólo podía significar que se esperaba que devolviera el favor.
—Resulta que tomé decisión correcta al acudir a ti. Eres inteligente —se?aló sombra antes de
hacer una pausa y sonreír.
—Quiero tu cuerpo.
—?Mi cuerpo?
Saulo se quedó atónito. Lo que acababa de oír no tenía sentido para él.
—Ahora sólo soy un sentido espiritual, así que necesito residir en el cuerpo de alguien. En este caso,
tu cuerpo es lo que necesito —explicó sombra.