Capítulo 1226
Tan pronto Teodoro se percató des graves heridas de Jaime, se apresuró en su ayuda; una
vez que sus miradas se entrzaron, Jaime dejó escapar un suspiro de alivio, al tiempo que
escupía un abundante chorro de sangre. Por ello, ante desconcertante escena que se
suscitaba frente a sus ojos, Teodoro exmó en un chirrido lleno de preocupación:
—?Se?or Casas! No se preocupe; permítame ayudarle.
Ante su cálida reión, Jaime se apresuró a decir en tono gentil para intentar tranquilizarlo un
poco:
—Me encuentro bien, General Jiménez.
Tan pronto los hombres se pusieron de pie, el Se?or Szar prosiguió a aseverar, sin mostrar
ninguna emoción:
—El joven está bien.
Al advertir su delicada situación, Saulo se apresuró a explicar en un chirridostimero:
—Se?or Szar, este joven se atrevió no solo a irrumpir en mi banquete, sino que le arrebató
vida a un miembro de Familia Noguera, así que tan solo intentaba hacerlo pagar por sus
actos, pues no permitiré ningún tipo de ofensa en mi hogar. —Al terminar de emitir esas
pbras, decidió aguardar, en espera de una repuesta; aunque suponía que su peque?a
intervención sería razón suficiente para convencer al Se?or Szar, no pudo evitar
sorprenderse al escucharlo responder:
—Jaime tendrá que asumirs consecuencias de sus actos en otro lugar.
Ante contundente respuesta, Sauloenzó a sentir enormes gotas de sudor sobre frente, al
tiempo que meditaba, consternado:
?Ahora que Jaime se encuentra muy débil, es mi única oportunidad de eliminarlo de una vez por
todas, así que debo encontrar una manera para detenerlos?.
Ante esa idea, se apresuró a a?adir:
—Se?or Szar…
Sin embargo, antes de que pudiera decir algo más al respecto, un fuerte sonido resonó en todo el
lugar.
?Bam!
En ese momento y aunque nadie había visto el golpe, todos notaron que Saulo había caído al suelo
con fuerza; un silencio sepulcral inundaba atmósfera, por lo que no pudieron evitar sobresaltarse al
escuchar al Se?or Szar sentenciar, con voz severa:
—Al parecer, no me escuchaste.
Ante imponente reión de ese hombre, Saulo se limitó a permanecer en silencio, atónito;
entonces, justo cuando los hombres se disponían a marcharse de aquel lugar, Jaime soltó el brazo de
Teodoro, antes de puntualizar en tono ecuánime:
—Me temo que no iré a ninguna parte hasta que haya logrado liberar a El Cuarteto Vil. —Al terminar
de emitir esas pbras, dejó escapar un enorme suspiro, antes de continuar—: Incluso si me cuesta
vida.
Al observar su imprudenteportamiento, Teodoro se apresuró a reprochar, consternado:
—?Se?or Casas, se encuentra muy débil! Le aconsejo que se concentre en recuperarse para poder
rescatarlos; estoy seguro de que estarán bien dentro de unos días cuando regresemos.
A pesar de apremiante súplica, Jaime permaneció inmóvil, por lo que el semnte de
Teodoro se llenó de preocupación, al tiempo que posaba una implorante mirada sobre el rostro
del Se?or Szar, quien no tardó en decir, sin mostrar ninguna emoción:
—Nos llevarás con El Cuarteto Vil ahora mismo.
N?velDrama.Org ? 2024.
De inmediato, Saulo se limitó a hacer un peque?o gesto con cabeza, al tiempo que el
peque?o grupo de hombresenzaba a caminar hacia su destino.
…
Al llegar al cbozo de Familia Noguera, se percataron de que era un lugar muy oscuro; tras
avanzar un poco hacias jas donde se encontraban los miembros de El Cuarteto Vil, Jaime
comenzó a sentir el corazón acelerársele al advertir los enormes ganchos que mantenían sus
cuerpos sobre el suelo. Tan solo un momento después, Lázaro vislumbró el cuerpo inerte de
Heliodoro, cuya apariencia había cambiado de manera considerable en todo ese tiempo; por
ello, al percatarse del deplorable estado de su hijo, Lázaroenzó a sentir el corazón
acelerársele, antes de rugir, furioso:
—?No puedo creer que te atrevieras a mentirme, Saulo Noguera!
En efecto, el motivo de su reión consistía en que Saulo le había prometido que, si bien
mantendría cautivo a su hijo, no sufriría ningún tipo de maltrato; por ello, alprobar que
todo era mentira, no tardó en prepararse para el ataque. No obstante, antes de que pudiera
reionar, el Se?or Szar alzó una mano, al tiempo que una inmensa onda energética
impactó en el hombre hasta hacerlo caer al suelo con fuerza; tras una breve pausa, el Se?or
Szar expresó, con voz severa:
—?Si alguien más se atreve a mover un solo músculo, desataré mi furia contra ustedes!