Capítulo 1219
—?Me alegra que estén aquí! Ahora, me gustaría saber quiénes se consideran aliados de
Familia Noguera para poder atacarlos de una vez por todas. —La voz de Jaime resonó en tono
lleno de frialdad. En ese momento, el rostro de Teodoro se llenó de sorpresa al percatarse de
las verdaderas intenciones de Jaime, por lo que no tardó en intentar convencerlo para cambiar
de opinión; sin embargo, justo cuando se disponía a reprochar, prosiguió a permanecer en
silencio, al tiempo que se limitaba a posar una intensa mirada en el Se?or Szar. De pronto,
un silencio sepulcral inundó atmósfera, mientras el hombre recapacitaba:
?Es evidente que Jaime no logrará salir victorioso si decide continuar con su ataque contra
todass familias?.
A pesar de esa inquietante idea, Teodoro ignoraba ques habilidades debate de Jaime
habían alcanzado niveles inimaginables; mientras el hombre maduro permanecía absorto en
sus pensamientos, no pudo evitar sobresaltarse al advertir que el joven partía, en dirión de
la Residencia Noguera.
Al llegar, se detuvo frente a puerta de entrada, donde uno de los guardias no tardó en
indagar, con voz severa:
—Deberá mostrarnos su invitación; de lo contrario, me temo que no podremos permitirle
entrada al recinto.
A pesar de contundente indicación, Jaime se limitó a hacer un peque?o gesto con cabeza,
antes de permanecer frente al umbral, inmóvil; ante su osadoportamiento, el semnte del
guardia se endureció porpleto, listo para bata. No obstante, antes de que pudiera
reionar, Jaime se apresuró a explicar, sin mostrar ninguna emoción:
—?Tranquilos! En realidad, el motivo de mi inesperada visita consiste en que tan solo deseo
entregarle un obsequio al Se?or Noguera.
De inmediato, el guardia se dispuso a posar sus ojos ens manos vacías de Jaime, por lo que
se apresuró a indicar en tono extra?ado:
—Bueno, en ese caso, podrá darme el paquete, pues no es necesario que ingrese a mansión.
En ese momento, Jaime esbozó una peque?a sonrisa satisfecha y de pronto, se escuchó un fuerte
golpe.
This content is ? N?velDrama.Org.
?Bam!
De inmediato, el cuerpo inerte de aquel hombre cayó al suelo, al tiempo que Jaime sostenía su cabeza
entres manos; tras una breve pausa, el joven prosiguió a entrar en lujosa vivienda.
…
Una vez en s de estar, Jaimenzó el pesado objeto sobre una mesa al centro de habitación;
al impactar, hizo caer varios vasos de cristal hasta hacerlos estar en mil pedazos, por lo que el
peque?o grupo de hombres en ese lugar no pudo evitar sobresaltarse ante caótica escena que se
suscitaba frente a sus ojos. No obstante, y aunque pudo advertir presencia de aquel clon de
sombra, Saulo logró tranquilizarse un poco, antes de har en tono lleno de sarcasmo:
—?Jaime, qué alegría verte, en especial, desde nuestro último encuentro! Debo admitir que me
sorprende que pudieras escapar tan pronto. Bueno, ahora que eres libre, te sugiero que te marches;
de otra manera, desataré mi furia en tu contra.
A pesar de sus amenazadoras pbras, Jaime se limitó a permanecer inmóvil al decir de manera
contundente:
—Sé que eres el responsable de capturar a El Cuarteto Vil, así que solo debes decirme dónde se
encuentran.
Entonces, Saulo se limitó a esbozar una enorme sonrisa, al tiempo que respondía:
—Están en el cbozo. No te preocupes, te aseguro que se encuentran bien. De hecho, me pregunto
si deseas pa?arlos paraprobar mis doneso anfitrión…
Sin embargo, antes de que pudiera continuar, voz de Jaime resonó, furioso:
—?Silencio! ?No permitiré ningún tipo de ofensas, así que te sugiero los liberes ahora mismo! —Al
terminar de emitir esas pbras, su semnte se endureció porpleto.
Entonces, Saulo dejó escapar una estrepitosa carcajada llena de maldad, antes de anunciar, con voz
burlona:
—?Ja, no logroprender por qué actúas de manera tan precipitada! Después de todo, deseas
enfrentarte solo a los líderes des familias y sectas más poderosas de ciudad; es evidente que no
lograrías sobrevivir a un ataque de tal magnitud. Debo recordarte ques vidas de esos hombres son
insignificantes, por lo que no deberías sacrificarte por ellos. —Al terminar de emitir esas pbras,
Saulo dejó escapar un enorme suspiro, al tiempo que a?adía, casi en un susurro—: Como soy un
hombre muy benevolente, te dejaré marcharte de Residencia Noguera, antes de que sufras
cualquier humición.
A pesar de esas pbras, Jaime se limitó a dejar escapar una estrepitosa carcajada y tras una breve
pausa, sentenció:
—Si bien es verdad que gozas de una excelente reputacióno anfitrión, me temo que
rechazaré tu cálida oferta, pues deseoprobar si son ciertos los rumores acerca de tus
habilidades debate. ?Es última vez que este tipo de escoria podrá vagar en Ciudad Jade!
—Al terminar de emitir esas pbras, Jaime se dispuso a recorrer el lugar con mirada,
mientras un silencio sepulcral inundaba atmósfera.
De pronto, se escuchó una grave voz varonil al exmar en tono enérgico:
—?Al fin, estoy frente a frente al famoso Jaime Casas! Debo confesar que es demasiado joven
para ser un guerrero tan prolífico, pero ahora podremosprobar si en verdad es tan
poderoso… —dijo Manuel Herrera, el líder de Estabilis, al tiempo que un enorme haz de luz
cubría todo su cuerpo; de inmediato y ante inminente bata, Jaime prosiguió a desatar su
aura.
Entonces, se escuchó voz de Saulo al interpr en un chirrido lleno de desesperación:
—?Se?or Herrera, alto!
No obstante, antes de que el resto del grupo pudiera interceder, Manuel se abnzó en contra
de su oponente; de inmediato, Jaime sintió un enorme brote de Energía Marcial en el pecho,
donde Manuel había logrado impactar un golpe. Si bien Jaime había podido detener el ataque,
no pudo evitar reflexionar:
?Es evidente que este hombre es un Gran Maestro des Artes Marciales muy poderoso, así
que no debo subestimarlo?.
En ese momento, una brinte luz doradaenzó a emanar de su cuerpo, al tiempo que el
joven esbozaba una peque?a sonrisa; entonces y tras alzar un pu?o, un estrepitoso sonido
inundó atmósfera del lugar.
?Bam!
El impacto atravesó el pecho de Manuel, por lo que abundantes chorros de líquido escata
comenzaron a brotar, al tiempo que su cuerpo caía inerte sobre un charco de sangre.