Capítulo 1208
—Ondo, todos estos mocosos ya están al límite de sus fuerzas. ?Por qué no vamos tras ellos para
acabarlos? —preguntó Edgardo desconcertado.
Ondo no pronunció ninguna pbra. Una vez que Gonzo y los demás se perdieron de vista, solo
entonces gru?ó y escupió una bocanada de sangre.
Edgardo se aferró a su brazo.
—?Ondo! ?Estás bien?
Ondo saludó con mano antes de responder:
—Estoy bien. Haz que alguien despeje el campo de bata y vig entrada del pueblo.
—Ondo, ?te preocupa que Gonzo Ramos vuelva con un contraataque? —preguntó Edgardo de
forma interrogativa.
Ondo negó con cabeza.
—Preveo que los del mundo des artes marciales en Vi Monarca no volverán por ahora. Aun así,
no puedo asegurar ques otras sectas no aprovechen oportunidad para atacar.
—Entendido. Haré los arreglos necesarios ahora. —Edgardo asintió con respeto.
Arrastrándose hacia Ondo, Leviatán, herido de gravedad, pidió:
—?Se?or Díaz, ya que el peligro ya pasó por el momento, traeré a mis subordinados de vuelta por
ahora!
—?Se?or Zamudio, gracias por apoyarnos en esta ronda! —Ondo le agradeció.
Luego de eso, Leviatán se fue con sus subordinados. Había llevado casi un centenar de personas
para respaldar a Ondo. Apenas había diez de ellos que seguían con vida en ese momento.
Sin duda, el Estado des Sombras había sufrido una gran pérdida durante bata de esa ronda.
Leviatán también tendría que tomarse un tiempo para recuperarse.
Al mismo tiempo, álvaro le dijo a Ondo:
—Se?or Díaz, yo también tengo que volver, ya que gasté todass hierbas y píldoras que traje en esta
ronda. Por lo tanto, tengo que volver a hacer más. Cuando todo esté listo, asignaré a mis hombres
para que traigans hierbas y píldoras.
Aunque solo algunos de sus hombres estaban heridos, había agotados hierbas y píldoras que había
llevado. Por lo tanto, no le veía ningún sentido en quedarse allí. Sin duda, no había mucho que pudiera
hacer cuando le faltaban los elementos esenciales.
—Se?or Narvarte, que tenga un buen viaje a casa. —Ondo se despidió de él.
Después de que todos se fueran, volvió a Aldea Vil. Tuvo que aprovechar el tiempo para tratar sus
heridas mediante un cultivo intensivo. Como toda su energía marcial se había agotado, estaba débil
como un gatito.
—?Maldita sea! ?Son todos una basura sin valor! ?Cómo puede alguien huir cuando Aldea Vil ya
está al límite? —Gonzo maldijo sin parar durante el camino de vuelta.
No podía evitar el resentimiento de aquellos que dejaban dedo rectitud y huyeron a mitad de
camino, culpándoles de arruinarlo todo.
N?velDrama.Org owns this.
Animado por confianza, Gonzo nunca esperó sufrir tales pérdidas después de bata con Aldea
Vil.
??M*erda! ?Quién iba a esperar que acabara en un estado tan patético? Bueno, de momento, no hay
salida para mí. No tengo más remedio que aguantar hasta que el jefe de Familia Ramosplete
su cultivo?.
—?Se?or Gonzo, no debimos actuar de forma tan impulsiva al enfrentarnos con Aldea Vil! Ahora que
casi todos están heridos, si otras sectas de Ciudad de Jade nos atacan ahora, ?me temo que no
podremos tomar ninguna represalia!
Los dos únicos subordinados de Familia Ramos junto a Gonzo en ese momentoentaron con
audacia.
La Familia Ramos sufrió una gran pérdida. Todass demás sectas no lo dieron todo durante bata
para preservar sus proezas.
Rafael, de Secta Salcedo, incluso corrió por su vida a mitad de camino con sus subordinados sin
ningún espíritu de lucha.
Inesperadamente, los de Aldea Vil eran un marcado contraste, ?luchando sin miedo hasta el final!
Juraron no dejar que ningún enemigo se inmiscuyera en su territorio.
Como resultado, el mundo des artes marciales de Vi Monarca, que se suponía iba a tener una
oportunidad, acabó sufriendo una gran pérdida.
—La Familia Ramos nunca ha pisado a nadie del mundo des artes marciales en Ciudad de Jade.
Entonces, ?quién podría estar apuntando a nosotros ahora? No te preocupes. Incluso en esta
situación, seguimos siendo más poderosos que los demás. Ninguna des sectas podrá derrotarnos
—trató de tranquilizar Gonzo a sus subordinados.
Sin embargo, al segundo siguiente, casi veinte hombres vestidos de negro y con cara cubierta
surgieron frente a ellos.
Gonzo se quedó atónito. Nunca se le ocurrió que se encontrarían condrones que se interpondrían
en su camino en Ciudad de Jade.
Aunque había sufrido graves heridas en ese momento, estaba seguro de que no seríaplicado
deshacerse de ellos.