Capítulo 14
Capítulo 14
Cuando Jonás vio que Gonzalo había aparecido, se burló:
—?Llegaste en el momento justo, Serrano! ?Llévate a tu hija! ?En definitiva, voy a matar a este ni?o
hoy!
Ignorándolo, Gonzalo miró a Jaime y dijo:
—Lamento su experiencia aquí, Se?or Casas.
Suportamiento humilde hizo que sorpresa inundara a todos los presentes.
—No importa. La Familia Sabina es insignificante, así que no pueden hacerme nada —le respondió
Jaime con una leve sonrisa.
Sin embargo, suentario enfureció a Jonás una vez más.
—?Ni?o, Familia Sabina no puede mantener nuestro punto de apoyo en Ciudad Higuera si no te
mato hoy!
Después de decir eso, se volvió hacia sus docenas de guardaespaldas.
—?Quien lo mate tendrá una rpensa de un millón!
En el instante en que escucharon sobre rpensa maria, una mirada codiciosa brilló en sus
ojos y todos se frotarons palmas des manos con anticipación.
—?Veré quién se atreve a hacer un solo movimiento! ?No olvides que este es mi territorio aquí, y este
es mi hotel! —Gonzalo bramó.
Mientras resonaban sus pbras, llegaron varias docenas más de guardias de seguridad. El
mayordomo de Familia Serrano también se acercó corriendo con el sudor goteando de su frente.
—?Ya transmití sus órdenes, Se?or Serrano! Los guardias de seguridad de Residencia de Serrano y
todass demás propiedades se están apresurando en este momento. ?Los guardaespaldas de
Residencia Serrano estarán aquí muy pronto! —el mayordomo informó a Gonzalo.
Cuando Gonzalo asintió en reconocimiento, se retiró a undo.
Mientras tanto, Jonás de inmediato frunció el ce?o cuando escuchó el informe del mayordomo.
—?Estás neando pelear conmigo solo por este ni?o, Gonzalo?
—Jonás, si insistes en matar al Se?or Casas, no me importa pelear con Familia Sabina. ?Crees que
te tendré miedo? —Gonzalo promó sin miedo.
Las Familias Serrano y Sabina tenían misma fuerza, por lo que ambas partes seguramente sufrirían
grandes pérdidas si se involucraran en una pelea.
Todos los invitados se retiraron lejos, incluso cuando interiormente conjeturaron: sis Familias
Serrano y Sabina se enfrentaran, ?en definitiva, beneficiaría as otras familias!
El rostro de Jonás se sonrojó y intención asesina en sus ojos se intensificó.
—?Me estás forzando, así que no me culpes por no mostrarte cortesía, Gonzalo! Se olvidó de una
cosa: Se?or ?Lamarque le debe un favor a Familia Sabina!
Tan prontoo sus pbras cayeron, expresión de Gonzalo cambió, y una punzada de pánico
apareció en sus ojos.
Incluso los invitados a su alrededor se estremecieron cuando escucharon ese nombre, y un escalofrío
les recorrió columna vertebral.
El mado Se?or Lamarque era conocidoo Tomás Lamarque y era el jefe del Regimiento
Temrio. De hecho, era el verdadero rey ndestino de todo Ciudad Higuera.
Había un dicho muy conocido en Ciudad Higuera que ilustraba capacidad del Regimiento Temrio:
??incluso si ofendes al ángel de Muerte, nunca transgredas contra el Regimiento Temrio!?.
Como jefe del Regimiento Temrio, Tomás era una figura que podía enviar ondas por todo Ciudad
Higuera con un solo pisotón.
Al darse cuenta de expresión aterrorizada de Gonzalo, Jonás se echó a reír.
—?Haréo que no ha pasado nada si te marchas con tus hombres ahora, Gonzalo! ?No me
obligues a mar al Se?or Lamarque!
El rabillo del ojo de Gonzalo tembló y vaciló porque el nombre de Tomás era demasiado resonante. La
Familia Serrano no podía permitirse el lujo de ofenderlo.
—Yo me ocuparé de mis propios problemas, Se?or Serrano. Deberías irte con tus hombres —instó
Jaime al ver vión del hombre.
Apretando los dientes, Gonzalo dijo:
—Usted es quien me salvó vida, Se?or Casas. ?No me está insultando al decir tal cosa? Si esta
una pelea más tarde, haré que Josefina huya contigo. Ni Tomás ni Jonás se atreverán a matarme.
—Papá… —Josefina se aferró a su manga con fuerza.
—Josefina, ve a cámara secreta en Residencia Serrano después de huir con el Se?or Casas.
Espera hasta que todo se haya calmado antes de salir —le indicó Gonzalo.
—Entonces, ?cuál es tu decisión, Gonzalo? ?Quiere que moleste al Se?or Lamarque? —exigió Jonás
al ver que Gonzalo aún no había dejado ra su postura.
—?Voy a defender al Se?or Casas hasta el final, Jonás! —Gonzalo respondió con una determinación
férrea escrita en todo su rostro.
—?Bien! ?Te bo por tus agas! —Apretando mandíb, Jonás mó a Tomás de inmediato.
En verdad, no quería cobrar ese favor porque estaba reservado para un momento en que Familia
Sabina estaba en una situación desesperada. En ese entonces, su padre una vez permitió que Tomás
se quedara a pasar noche cuando estaba lloviendo. Por lo tanto, el joven dijo que le debía un favor
a Familia Sabina y que podían buscarlo para marlo en cualquier momento.
La Familia Sabina al inicio esperaba usa cuando se encontraran con una gran crisis, pero Jonás no
estaba dispuesto a aceptar derrota al no matar a Jaime ese día. Aparte de eso, Familia Sabina
también se convertiría en peor parte de broma. Por esa razón, decidió cobrar el favor y pedirle a
Tomás que fuera.
Poco después de que se hiciera mada, se escuchó una ráfaga de pasos atronadores. Muchas
personas echaron vista por ventana, solo para quedar estupefactos de inmediato.
Hombres con trajes negros y machetes rodearon el Hotel mour. Había cientos de ellos, y todos
exudaban un aura asesina.
La desesperación absoluta agobió a Gonzalo cuando vio esa vista. ??Tonterías! ?Parece que el Se?or
Casas no puede escapar de muerte hoy!?.
?Clic! All content is property ? N?velDrama.Org.
La puerta del salón de banquetes se abrió. Más de veinte hombres corpulentos con trajes que medían
1,9 metros entraron corriendo con expresiones frías en sus rostros. Estaban de pie en dos fs con
cabeza en alto y el pecho hinchado, formando líneas rectas.
—?Bienvenido, Se?or Lamarque! —Los veinte hombres de traje saludaron al unísono, sus voces tan
resonantes que ara?a del techo se estremeció.
—?Vaya! ?Qué gran espectáculo!
—?Como se esperaba del Se?or Lamarque!
—Mantengamos boca cerrada para no perder vida…
La multitud susurró entre ellos, pero todos cerraron boca en poco tiempo.
Todos enfocaron sus miradas en dirión a puerta. Poco después, entró un hombre de mediana
edad, de unos cincuenta a?os, vestido con un traje ajustado y zapatos de cuero.
Los zapatos de cuero eran tan brintes que podían reflejar el semnte de una persona. Esa
persona no era otra que el rey ndestino de Ciudad Higuera y jefe del Regimiento Temrio, Tomás
Lamarque.
—Se?or Lamarque —saludó Jonás con deferencia, avanzando con premura.
—Estoy demasiado ocupado. ?A quién quieres matar? —preguntó Tomás a quemarropa.
Se?ndo a Jaime, Jonás respondió:
—?él!
Tomás recorrió con mirada a Jaime, solo para ver que el hombre vestía con normalidad y era un
poco delgado.
?No hay nada especial en él. Me pregunto por qué Jonás quiere matarlo?.
Luego se dirigió hacia Jaime. Gonzalo y Josefina se pararon frente a Jaime, y ambos temron
mientras miraban al hombre que se acercaba.
—?Lárguense! —Tomás ordenó con el ce?o fruncido cuando los vio bloqueando su camino.
Con esas dos pbras ss y el aura opresiva que emanaba, Gonzalo y Josefina se sintieron tan
sofocados que apenas podían respirar.
Al ver eso, Jaime colocó sus manos sobre sus hombros.
—Háganse a undo, Se?or y Se?ora Serrano. Me ocuparé de mis asuntos yo solo.
Los empujó a undo antes de dar un paso adnte, encontrándose cara a cara con Tomás.