Capítulo 5
Capítulo 5
Cuando Jaime llegó a entrada, el convoy del novio había bloqueado salida.
Un joven vestido con traje y zapatos de cuero se apeó de un automóvil bemente decorado,
sosteniendo un ramo de flores. Ese hombre era Lucas.
En el momento en que vio a Jaime, se quedó momentáneamente atónito. Cuando recuperó sus
sentidos, soltó una carcajada en voz alta.
—Olvidé que hoy era el día en que saldrías de prisión. Qué maravillosa coincidencia. ?Te gustaría
asistir a mi boda con Sandra?
Lucas le dirigió a Jaime una mirada burlona que estaba te?ida de picardía.
Todo lo que hizo Jaime fuenzarle a Lucas una mirada cial. Después de eso, se hizo a undo
para irse, ya que no quería perder el tiempo hando con alguien así.
—?No te vayas! —De manera inesperada, Lucas bloqueó el camino de Jaime—. ?Es porque no
puedes permitirteprar un regalo? No te preocupes, no tienes que traernos nada. En su lugar,
puede teners sobras del banquete. Tendremos recepción de nuestra boda en el Hotel mour. Si
no vienes, me temo que nunca tendrás oportunidad deer allí.
Dándole a Jaime una sonrisa despectiva, Lucas incluso le dio unas palmaditas en meji a Jaime.
Sin embargo, este último lo abofeteó con fuerza.
—Idiota, ?qué tiene de bueno casarse con bienes usados? Solo te estásiendo mis sobras —se
burló Jaime.
En verdad, Jaime nunca antes había tocado a Sandra. Ni siquiera su mano. Simplemente lo dijo para
fastidiar a Lucas y vengarse de Sandra.
Al instante siguiente, Lucas miró en dirión a Sandra.
E le había dicho que nunca había tomado mano de Jaime antes, pero ahora él no estaba tan
seguro.
Sandra se puso nerviosa cuando notó mirada en el rostro de Lucas. Volviéndose hacia Jaime, tronó:
—Jaime, ?qué mentiras estás diciendo? ?Cómo te atreves a acusarme de ser un sobrante? ?NuncaThis text is property of N?/velD/rama.Org.
dejaría que alguieno tú tomara mi mano!
Incluso Melindaenzó a entrar en pánico.
—Jaime, deja deportarte con amargura —le reprendió—. ?Mi hija nunca habría dejado que
alguieno tú tocara! —Luego, se volvió hacia Lucas y explicó—: Lucas, no lo escuches.
Obviamente lo dice para fastidiarte. Dado lo difícil que le resultaba encontrar un yerno rico, no iba a
permitir ques pbras de Jaime frustraran su n.
—Se?ora García, no se preocupe. No le creeré.
Obviamente, Lucas no era un tonto para dejarse enga?ar con facilidad.
—Depende de ti si quieres creerlo o no.
Ignorando a Lucas, Jaime lo rodeó y salió.
—?Espera! —Lucas gritó—. Será mejor que mantengas boca cerrada. ?Si te encuentro difundiendo
rumores sobre mi esposa, me aseguraré de que te arrepientas!
Lucas estaba preocupado de que Jaime mancira reputación de Familia Sabina.
—Ja, ja, mi boca es mía, y puedo decir lo que quiera. ?Qué vas a hacer al respecto?
Mirando a Lucas con frialdad, Jaime agregó:
—De hecho, tú eres el que debe tener cuidado. O de lo contrario, ni siquiera sabrás qué te golpea el
día que pierdes vida.
Cuando sus ojos se encontraron con mirada prante de Jaime, Lucas se dio cuenta de repente y
sintió un escalofrío en espalda.
Al darse cuenta de que fue humido al instante siguiente, abrió mucho los ojos y amenazó:
—Eres bienvenido a intentarlo si no tienes miedo a muerte. ?Cuando llegue el momento, me rogarás
de rodis!
Lucas estaba lleno de rabia. Si no fuera por el hecho de que se iba a casar, le habría dado una lión
a Jaime.
—No lo sabremos hasta que suceda. Vamos a esperar y ver.
Jaime lenzó a Lucas una mirada desde?osa.
—Lucas, es hora. Ignoremos a ese bast*rdo arruinado.
Melinda miró a Jaime de manera condescendiente.
Cons flores en mano, Lucas y su séquito caminaron hacia casa.
Al observar silueta de Lucas que se marchaba, Jaime disparó un rayo de luz al cuerpo de Lucas con
un movimiento rápido de su dedo.
Lucas se sobresaltó visiblemente por un momento fugaz. Sin embargo, no pensó demasiado en eso
mientras continuaba con sus pasos.
—Veamos si te arrodis ante mí y me ruegas.
Con una sonrisa en su rostro, Jaime dio media vuelta y se fue al Hotel mour.
Mientras tanto, en entrada del Hotel mour, Gonzalo esperaba en persona a Jaime, lo que
provocó que todos los presentes especran sobre lo que estaba pasando.
—?No es ese el Se?or Serrano? Es una sorpresa verlo esperando a alguien en entrada. Me
pregunto qué lo hace tan importante que el Se?or Serrano tiene que esperar por él.
—Escuché que el hijo mayor de Familia Sabina se va a casar y boda se llevará a cabo aquí.
?Podría estar esperándolos?
—Quizás. Después de todo, Familia Sabina también es una familia prominente. Por lo tanto, debería
mostrarles algo de respeto.
A medida que multitud entraba poco a poco en el Hotel mour, Gonzalo caminaba de undo a
otro con ansiedad en entrada, consultando su reloj de vez en cuando.
—Papá, creo que ese tipo nos estaba mintiendo. Toda esta cha sobre tu pulmón izquierdo lesionado
y amenaza a tu vida no es más que basura. Todo lo que tienes es inmación pulmonar por gripe,
así que deja de esperarlo y déjame llevarte al hospital —persuadió Josefina a Gonzalo.
Gonzalo había llegado hacía media hora, pero no vio a Jaime. En cuanto a Josefina, sintió que Jaime
solo estaba diciendo tonterías, ya que Gonzalo nunca antes había mencionado sobre lesionarse el
pulmón izquierdo. Además, esta era primera vez que ocurría situación.
—Josefina, hay algunas cosas des que no eres consciente. Los médicos del hospital no tienen
forma de ver herida en mi pulmón izquierdo. Esta dolencia oculta mía me pa?a desde hace
más de veinte a?os. La única razón por que no le dije a nadie fue que no quería que te preocuparas.
—Gonzalo suspiró sombríamente.
Estupefacta por revción, Josefina tomó con nerviosismo mano de su padre.
—Papá, q… ?qué está pasando? Por favor, no me asustes… Por favor… Ya mé al Doctor
Rodríguez y llegará en breve.
Josefina estaba consumida por el pánico. Desde que podía recordar, nunca había visto a su madre.
Durante todo este tiempo, Gonzalo había criado solo y lo eran todo el uno para el otro. Por lo tanto,
si algo le sucedía a Gonzalo, e no sabía cómo podría seguir viviendo s.
—Es unarga historia. Te lo diré cuando tengamos tiempo.
Mientras sus pbras caían, Gonzalo volvió a consultar su reloj antes de mirar hacia adnte.